08/05/2012

Carajo volvió a estallar en el Valle

Carajo volvió a estallar en el Valle
Cientos de gargantas expectantes frente a un escenario apagado, con esa tensión palpable de momentos previos a una explosión, la intro que los presentó cerca de las 22 hs. dió paso a “Acido”, el primer corte de “El mar de las almas”, su última placa. Esos primeros segundos con sonido de piso pronto estallaron en otra fiesta carajera, evidenciando que estábamos frente a otro show impecable del trío de capital federal.

Es difícil creer que sólo guitarra, bajo y batería (más eventuales samplers u orquestaciones) suenen así, pero por algo el término “power trío”. Cada visita de la banda a la zona confirma sus cualidades arriba del escenario: entrega, precisión y poder en cada estrofa, acompañadas por un sonido muy trabajado, donde las cinco cuerdas de Marcelo “Corvata” Corvalán y los parches de Andy Vilanova construyen esa base rítmica que permite a Tery Langer explayarse sobre composiciones que nunca suenan vacías.



Con cuatro discos de estudio bajo el brazo, la selección de temas del sábado privilegió su última producción, sin olvidar clásicos. Sorprendió la falta de sus temas más “punk”, fijos de la banda como “El vago” o más recientes como “El que ama lo que hace”, no se dejaron caer el sábado en Meet.

Así se fueron sucediendo clásicos como “El error”, “Ironía”, “Triste” o “Sacate la mierda”, casi sin explicaciones de por medio, la banda sólo se tomó un descanso para agradecer al público que pobló el lugar y recordar ese primer show en la zona, hace ya más de diez años.    Mención especial para “Luna herida”, un medio tiempo pesadísimo con aires de balada, que gracias a una orquestación épica y un trabajo conjunto de la banda plagado de buen gusto y poder hizo emocionar a un público totalmente entregado a este punto del recital.



Cabe destacar también el marco en el que se encuadró tanto rock: el boliche cipoleño es ideal para estos eventos, con un escenario de tamaño considerable, sonido muy potente (por momentos demasiado fuerte) y luces al nivel de un espectáculo de primera.

Veinte canciones, veinte paredes de sonido, el habitual medley de Pantera y mucha energía después, Carajo confirmaba otra vez porque la gente no se cansa de verlos, de acudir a sus shows, de bancar sus interminables giras por el país. “Adrenalina, impulso, sensación de vida; motivación, amor, propósito real de ser… Joder!”. Con estas palabras se despedían de Cipolletti, con esta premisa hecha canción cerraron un show fuerte, sin baches, sin concesiones, quizás el más metalero que hayan presentado en la zona.

Por Fran Ricci Riera

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