11/08/2016
MUSICA

El recital de Megadeth desde el público

Un repaso por lo que dejó uno de los shows más importantes que llegó a Neuquén. Aciertos y errores a corregir en el futuro. Escribe Rodrigo Espina.
El recital de Megadeth desde el público

 

 

 

La previa: Quienes tuvimos la oportunidad de ir a ver a Megadeth al estadio Ruca Che caímos en la realidad que esta legendaria banda internacional estaba en la región. Pero también que no estamos preparados para semejante evento. Quizás acostumbrados a las fiestas regionales y populistas, donde lo importante es ver qué ciudad tiene mayor convocatoria, no importa el modo ni el porqué, hace que sea todo tan doméstico. Los que estamos dichosamente acostumbrados a presenciar este tipo de eventos en otras urbes más preparadas quedamos tremendamente sorprendidos al ver la displicencia con que se desenvolvían los diferentes actores de reparto.

Por ejemplo, un vallado y cacheo a 10 o mínimo 5 cuadras del lugar, más 2 cacheos casi íntimos antes de entrar y recibiendo al público a la voz de “entrada en mano!” (lo que genera muchas veces que un primerizo llegue boquiabierto y asombrado, con su mano extendida y en la punta de sus dedos la apreciada entrada, para en un segundo quedar estupefacto y aterrado viendo como un oportunista corre con su pase). Restringida la venta de alcohol en todo el sector vallado. Restringida la venta de comida en toda la zona de vallado. Restringida la entrada al predio con cintos, aros y/o anillos. Supermercados y almacenes y expendios de bebidas con sus góndolas de alcohol selladas, etc..

En este caso nos encontramos con un único vallado a escasos 20 metros del predio, mas uno en el ingreso. Un supermercado francés en la esquina que vendía libremente alcohol en petacas y botellas descartables. Alrededor de 10 carros de comidas al costado del predio. Venta indiscriminada de alcohol en todas las cuadras alrededor del predio. Reventa indiscriminada de entradas. Sorprendidos? Esto lo vivimos el viernes, 24 horas después que apuñalaran a Víctor Vargas, no importa la razón, si la prevención!

Frente a nosotros, tres uniformados al estilo comando, le ordenan a un vendedor de remeras en la vereda, de los denominados “mantitas”, que está prohibido vender ropa en ese lugar y a 30 centímetros de los uniformados (sin exagerar) una persona con una heladera de camping entre las piernas grita: “Cerveza, cerveza! 2 por $50 la lata de cerveza!!"... aún sorprendidos? Pasamos el primer vallado, y dentro de predio encontramos mas vendedores de latas y también de Fernet!

La persona agresiva e irrespetuosa es así siempre, y el alcohol es un gran incentivador.

El escenario: El estadio Ruca Che es un gran... gran gimnasio polideportivo. De arquitectura moderna y símbolo de la ciudad, pero sin acústica. Parte de las plateas laterales pudieron apreciar el verdadero sonido de la banda desde el primer acorde. Los que estábamos de frente, abajo y las plateas traseras, lo escuchamos como si tocaran adentro de una botella (Habrá influido en los músicos, me pregunto). El lugar, además, es chico si se quiere proyectar mas recitales de esta envergadura a futuro.

 

El público: Nuevo en gran parte, muchos fanáticos sin oportunidad de ir a Córdoba o Buenos Aires para presenciar este tipo de espectáculos. Personalmente me tocó “armar” el primer pogo de la noche en el centro, ante la mirada atónita de muchos, y cómplice de otros que me ayudaron armar el círculo inicial. Otra gran parte más atento a filmar o fotografiar que a disfrutar del show (común en todos lados). Muchos yendo a chocar sin saber con qué, ni contra que, cayendo muchos al piso a los que cubríamos para que no los pisen y/o aplasten. También muchas chicas metiéndose al pogo, saliendo rápidamente desorbitadas ¿Será un futuro pogo con sello regional?

 

El espectáculo: A pesar de haberse reacomodado en plena gira, Megadeth brindó un espectáculo de primer nivel. El nuevo baterista Chris Adler no sólo estuvo cómodo en su lugar, además fue quien se encargó de mantener las riendas de la banda cuando había algún desacople, ayudando y dando el ritmo para que todos se vuelvan a coordinar. No fue necesaria muchas veces su intervención de esta manera, pero fue efectivo.

Hubo mucha sorpresa con el guitarrista Kiko Loureiro, ex “Angra”, quien desparramó todo su virtuosismo y elegancia para tocar la guitarra. Muy preciso, sin un solo pifie y demostrando estar a la altura de la banda que lo integró.

Por su parte David Ellesfon, bajista de la banda, siguió a tono a sus compañeros, dándole la fuerza del thrash caracterizado de esta banda.

Párrafo aparte para DaveMunstaine, líder y fundador de la banda, con sus 54 años y un verdadero fanático del público argentino, la noche del viernes se lo vio como en sus 20 años. Activo, emocionado, eufórico por momento, e integrado a su público en todo momento, cerró su saludo final con música thrash metal de fondo y el emulando tocar la guitarra y sacudiendo la melena. Si, así como si uno de nosotros cuando subimos al escenario y queremos esos 5 segundos de fama. Un pibe emocionado de venir a tocar a la Argentina.

 

Conclusión: Ya pasó Megadeth, y dejó mucha efervescencia en la gente, pero mucho, mucho por aprender! Y la experiencia es la que nos debe enseñar. También pasó León Gieco en su momento, y Ataque 77, con saldos trágicos, datos para nada menores y sin embargo no son tenidos en cuenta. Podemos ser el futuro punto de referencia en cuanto a giras mundiales, o puede terminar todo en la próxima fecha...

 

 

Por Rodrigo Espina

Dejar un comentario