20/11/2016
OPINIÓN

Economía: Argentina, la deuda y el cuento de la buena pipa

Colocacion de bonos, emisión de obligaciones, deuda pública, deuda externa, son todos términos que responden a una misma cosa, los estados, debido a la crisis económica actual se están endeudando, o dicho de otro modo, piden prestado fondos al exterior para poder financiarse. Pero, ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué problema hay detrás? ¿Cómo funciona el mercado de la deuda soberana?
Economía: Argentina, la deuda y el cuento de la buena pipa
Autor : Fernando Schpoliansky

Para responder a estas preguntas, tenemos que hablar en primer lugar de los presupuestos. Los presupuestos de un estado, son una previsión de los fondos, un cálculo estimado de recursos y gastos con los que un pais, provincia o municipio va a contar durante un tiempo determinado, generalmente un año. Los estados, a partir de determinadas variables como el indice de empleo, la inflación, el crecimiento del PBI, el tipo de cambio vigente y otra serie de datos, estiman cuando dinero van a ingresar y cuanto dinero van a gastar en el año próximo.

El problema reside en que estás previsiones raramente se cumplen al 100%. Los presupuestos varían a lo largo del año para bien (es decir aumentan los ingresos o se reducen los gastos) o para mal (descienden los ingresos o aumentan los gastos).

En el primer caso, no hay problema, a las arcas del estado ingresará más de lo que tenía presupuestado, pero el problema reside en el segundo caso, cuando el estado gasta más de lo que tenía pensado.En ese caso, el país tiene un problema de liquidez, sus gastos son superiores a los ingresos y por ende, para poder cumplir sus obligaciones tiene dos opciones: o emite moneda o debe pedir dinero prestado al exterior con el fin de poder pagar todos sus gastos, que no es más que deuda soberana que el estado emite para poder pagar sus compromisos.

¿Qué ocurre en la Argentina?

El gobierno de Macri, ni bien asumió, devaluó un 60% generando una inflación que también bate records: más de 40% en el año. Se produjo entonces una grave recesión agravada por los tarifazos, la apertura de las importaciones y una paritaria que en pocos casos superó el 30%, lo que derrumbó el salario, las jubilaciones y pulverizo el ingresos en terminos reales. Al gobierno le falta plata porque la recaudación es cada vez más floja debido a la caída de la demanda y de la actividad. Pero además, Macri se ha pasado estos 11 meses reduciendo los impuestos a los sectores más concentrados de la economia, como sucedió con las retenciones a las exportaciones de granos y mineras. De esta manera, a contramano de su promesa electoral, el déficit fiscal en lugar de bajar sigue creciendo.

Macri esta a punto de batir un nuevo record: en dos años triplicará la deuda con privados, convirtiéndose en el gobierno del endeudamiento más grande y más veloz de la historia argentina.

Macri recibió un país desendeudado, como ningún otro Presidente de la democracia. Pero al no poder contener el deficit fiscal, recurrio al endeudamiento externo, cuyos actores estaban avidos de prestarle plata a la Argentina, ya que hacia mucho que no lo hacian y Argentina venia de abonarle a los fondos buitres hace muy poco, con lo cual tenian bastantes certezas sobre la voluntad de pago del Gobierno de Macri.

Macri tomó deuda nueva para pagar deuda vieja, lo que técnicamente se llama “roll over” y en el barrio se llama “bicicleta”. Con el agravante de que buena parte de la deuda que decidió pagar era en pesos y para cubrirla el gobierno se endeudó en dólares. Lo cierto es que cambió “deuda fácil” por “deuda difícil”, comprometiendo seriamente el futuro del país.

El país terminará el 2016 con un endeudamiento cercano al 50% del PBI.

Como deciamos el gobierno nacional encabezado por Mauricio Macri llevará emitidos casi 50 mil millones de dólares de deuda cuando termine su primer año de gestión. En promedio, se lanza un nuevo papel cada 6 días. En los últimos dos meses, se emitieron 6.2 millones de pesos cada 24 horas. A este ritmo, según los especialistas, Argentina llegará a un nivel de endeudamiento cercano al 50% del PBI sin adicionar a este número los bonos provinciales o municipales.¿Saben ustedes cuál fue la marca en los meses previos a la crisis del 2001? Respuesta: 54% del PBI….cerca no?

Hoy en el mundo sobran dólares y Argentina paga tasas muy altas. Para ejemplificarlo: Latinoamérica paga promedio de 3 por ciento. Argentina lo hace entre 6 y 7 por ciento.

Los préstamos que ha recibido el gobierno no se están invirtiendo en planes a largo plazo o infraestructura que puedan generar el dinero para cancelar esa deuda, sino en pagos de caja menor, reducción del déficit fiscal y aumento de las reservas internacionales.

Los traumas del pasado

Repasemos algunas experiencias anteriores cuando un alto déficit fiscal se financió con emisión de deuda y terminaron mal:

En 1989, cuando varios planes gubernamentales para contener la inflación usando préstamos para financiar el déficit no funcionaron y se creó un ambiente de incertidumbre que disparó la fuga de capitales, generó hiperinflación y aceleró la salida del poder del entonces presidente, Raúl Alfonsín.

En el 2001, cuando el esquema de financiamiento internacional se cerró de repente en medio de una profunda crisis política y económica que terminó en el famoso "corralito" (la restricción de los depósitos bancarios) y en una explosión social que dejó 39 muertos.

 

El mejor equipo

La preocupación es que se observa un fuerte crecimiento del déficit fiscal y de la deuda pública, pero no de la inversión productiva; y eso, sumado al atraso del tipo de cambio real, puede generar en el futuro serias dudas sobre la capacidad efectiva del Estado de generar suficientes dólares y pesos para pagar los compromisos con los acreedores

Si cualquier analista local o del exterior, ortodoxo o heterodoxo, hubiera planteado antes de las elecciones presidenciales un escenario económico 2016 con la posibilidad de emitir deuda (Nación, provincias, empresas y BCRA), en pesos y en dólares, por un total de 50 mil millones dólares en apenas once meses, no habría dudado de que quien estuviera al frente del gobierno estaría en condiciones de desplegar una fiesta económica y asegurarse el poder por más de un mandato. Pero esa bonanza global no se ha presentado. En lo que va del gobierno de Macri se ha sumado esa inmensa masa de recursos pero la economía se ha sumergido en una recesión fuerte.

En 2017 continuará el festival de la deuda. Un reporte del agente del mercado financiero Research for traders calculó que por el pago de intereses (9.217 millones de dólares), el vencimiento de capital (28.520) y el financiamiento del déficit fiscal previsto en el Presupuesto de 4,2 del PIB (23.052) la emisión de deuda será de por lo menos 60.790 millones de dólares. El saldo en dos años sería entonces de unos 110 mil millones de dólares.

Para el mundo de la ortodoxia, el recorrido negativo de la economía en estos meses con elevado endeudamiento es consecuencia de lo que consideraran el error inicial del gobierno de no haber realizado un fuerte ajuste fiscal en el primer año de gestión cuando existía un nuevo liderazgo político. Ahora dicen que el macrismo agudizará aún más el descalabro fiscal con el objetivo conseguir un buen resultado en las elecciones del próximo año. Soportan semejante descalabro de las cuentas públicas sin agudizar críticas por simpatía política apostando a que Macri gane las elecciones de 2017, esperanzados con que luego despliegue un mayor ajuste fiscal en 2018.

Para la heterodoxia, el diagnóstico de la dupla Prat Gay-Sturzenegger acerca de las tensiones que tenía la economía fue equivocado y la estrategia de gestión por consiguiente estuvo desvariada. Indica que la política económica ha estado subordinada a provocar exclusivamente una fuerte transferencia de ingresos hacia grupos concentrados. Para señalar que la recesión, el alza del desempleo y el deterioro social son consecuencia de esa estrategia regresiva en la distribución de la riqueza.

Concluyendo, el mejor equipo de los últimos 50 años tiene el mérito de haber volcado el auto con un endeudamiento record de más de 50 mil millones de dólares en pocos meses.

 

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