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04/05/2017
NTERNACIONALES

Francia: se va la segunda

El ballotage francés de este domingo será un acontecimiento de singular importancia. La competencia por el Eliseo pone blanco sobre negro en los proyectos regionales. Emmanuel Macron y Marine Le Pen dirimirán quien se hace del gobierno. Las parlamentarias de junio, quien se queda con el poder.
Francia: se va la segunda
Autor : Jorge Luis Alvarez

¿Cómo llegamos aquí?

Los últimos sondeos pre-electorales difundidos por diversos medios franceses tienen un componente impensado: no pueden asegurar quien ganará. Si bien Emmanuel Macron (Movimiento En Marcha!) está al frente con un 59% de intención de voto, en los últimos días registró una baja de cuatro puntos, que lejos de caer en el campo de los indecisos, fue a parar a la vereda del Frente Nacional. Marine Le Pen, la bestia negra de este proceso, está en el 41% y crece.

Los mismos sondeos que puntúan a los candidatos, dan cuenta que un 30% de los franceses está en duda respecto de qué hacer este domingo, tal vez eso explique porqué los candidatos de “En Marcha” y “Frente Nacional” han modificado sus discursos de campaña para captar ese esquivo margen de electores. Los indecisos y “abtencionistas” pueden cambiar el resultado electoral de forma inapelable.

                                      

Pero no todo es incertidumbre, Gabriel Puricelli, analista político internacional, considera que es muy difícil que Le Pen pueda ganar en la segunda vueltapero señala lo problemático de un Frente Nacional consolidado como una alternativa para los franceses “más allá del resultado adverso -dice- es problable que doblen los votos obtenidos en 2002”. Puricelli suma a ello, la falta de oposición a Le Pen que ha manifestado el candidato de la izquierda insumisa. En su perspectiva, “que Jean Luc Mélenchon no convoque a votar contra Le Pen fortalece el discurso de campaña anti-sistema de la candidata del Frente Nacional y aumenta sus chaces de sumar votos”.

En otra línea, Carlos Pereyra Mele, politólogo y analista cordobés, plantea que la gran incógnita del domingo es “¿qué harán los sans culottes?y cómo se manifestará el voto de la juventud que entiende “está con la izquierda insumisa, pero cómo rechazo a las políticas de austeridad y las imposiciones de Bruselas.” Pereyra Mele enfatiza que “el Frente Nacional cuenta con respaldo en puntos industriales claves y eso hará que la elección será más pareja de lo que muchos  imaginan”.

En la otra esquina del ringside se encuentra Emmanuel Macron. Un defensor de la Unión Europa que ve en Alemania un socio estratégico para el proyecto de la Unión. De pasado socialista, integró el gabinete de ministros de Francois Hollande (en distintos puestos) y es hoy la gran esperanza blanca de la segunda vuelta. Su victoria, con el “brexit” como cortina de fondo, daría aire a un proyecto puesto en duda, con un actor fundamental: la Francia republicana y fundadora de la UE. Su derrota, más allá de los impactos locales, también podría dificultar la elección alemana de septiembre, donde Merkel juega su partida más importante.

                                         

Un dato no menor por lo llamativo es la opinión que ha vertido Yanis Varoufakis acerca del ex Jefe de Gabinete adjunto de Hollande. El ex Ministro de Economía del Gobierno de Syriza comentó que durante el avance de la troika contra Grecia, en medio de la imposición de planes de austeridad, Macron siempre se mostró como un aliado de los helenos. Una sorpresa y también una incógnita, ante un político señalado cómo “el candidato de las corporaciones”.

Visiones encontradas

No todo es “bipolaridad” en la política francesa. Hace días, el dirigente de la izquierda insumisa convocó a sus votantes a votar en blanco o anular el voto. "Los que me dicen que tengo que decir esto o aquello, ¡no!, no tengo que hacerlo, lo que se nos pide no es un voto antifascista, es un voto de adhesión a Macron y no, nos adherimos a su proyecto" dijo el dirigente al presentar los resultados de la encuesta virtual a los votantes de izquierda.

Mélenchon sabe que pone en riesgo su caudal electoral y también su retórica política en esta segunda vuelta, por eso solo se ha ceñido a comentar que no votará por Le Pen. La prensa liberal europea no lo ha perdonado y señala su conducta casi como un consentimiento al avance de la “extrema derecha”.

Bruno Dobrusin, analista político y asesor de organizaciones sindicales, disiente con los medios liberales. Para él, el carácter “pro-empresarial” de los candidatos es evidente y señala que “ninguno dos tiene como objetivo subir el salario mínimo de los trabajadores franceses, sino por el contrario, ambos proponen brindar beneficios impositivos al empresariado.” Dobrusin señala que incluso en términos de “inmigración” la política de ambos es similar: “la de Le Pen es dura, pero la de Macron no deja de ser restrictiva.”

n terreno parlamentario, Dobrusin plantea que “cualquiera de los dos que gane la va a tener muy difícily si se mantiene el resultado de las elecciones pasadas “habrá mucha división, pero también espacio para la izquierda de Mélenchon, si es que logra mantener el 20% de los votos.

Dadas las particularidades del sistema semipresidencialista, el futuro presidente podría contar con un Primer Ministro (¿acaso “Primera Ministra”?) de distinto signo político. Y tal como sucedió el pasado 23 de abril, fuera de este esquema es posible queden los “partidos tradicionales”. Golpeando nuevamente el perimido esquema “clásico” de alternancia socialista-conservadora.

Ante las sentencias de muerte del sistema galo, Puricelli da elementos para deconstruir los “argumentos fatalistas”, señala que “Francia nunca fue un sistema bipartidista e incluso hasta Mitterrand, los socialistas fueron minoría” y que en términos conceptuales “es difícil pensar el fin de un sistema que, como tal, nunca existió.

Poco más de 47 millones de franceses deberán decidir este domingo quien gobierna. Con presión desde “Europa” para una victoria de Macron, con una convocatoria “insumisa” a votar en blanco o anular el voto y con las victimas de la austeridad identificándose con Le Pen, nada parece seguro. Nada. Ni para Francia, ni para Bruselas.

Neuquén Al Instante 

 

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