03/03/2021
PANDEMIA

Un año después, qué sabemos sobre prevención y tratamiento?

Cómo reducir el riesgo de contagio de coronavirus y cómo es tratado un enfermo, tras 365 días de convivir con el virus.
Un año después, qué sabemos sobre prevención y tratamiento?

La especialista Andrea Pineda Rojas, investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) y del Conicet, explicó que "para reducir el riesgo de contagio por esta vía hay que usar barbijo de al menos dos capas con buen ajuste a toda la cara y mantener la mayor distancia posible" y dijo que "estas medidas también deben mantenerse al aire libre ya que hay casos de contagio registrados de personas que hablan sin barbijo".

"En ambientes cerrados y mal ventilados, los aerosoles se van acumulando en el aire y aunque estemos a más de dos metros de distancia del otro, si estamos mucho tiempo podemos terminar inhalando suficiente cantidad para contagiarnos; esto es lo que denominamos contagio a distancia", explicó.

Pineda Rojas sostuvo que la medida más efectiva para reducir el riesgo de contagio a distancia (a más de dos metros) es la ventilación continua. "En este sentido, promover encuentros y actividades al aire libre es muy importante porque en el exterior la probabilidad de contagio es mucho menor", indicó.

Otra diferencia con marzo del año pasado es que por entonces se consideraba que no era necesario el uso de barbijos por fuera de los ámbitos de salud, pero hoy se sabe que un barbijo de un buen material y con buen ajuste disminuye tanto las partículas que exhalamos como las que inhalamos.

En relación a los tratamientos, antes de que se detectara el primer caso en Argentina, la enfermedad por coronavirus llevaba ya al menos dos meses circulando por el mundo.

"En marzo de 2020 ya sabíamos que más allá de los síntomas que se producían por la replicación del virus, lo que generaba los cuadros graves era la respuesta desregulada del sistema inmunológico (tormenta de citoquinas)", explicó el médico infectólogo Martín Hojman, del Hospital Rivadavia.

"Hubo muchos tratamientos que fueron quedando en el camino porque se comprobó que no producían mejoras como el uso de lopinavir/ritonavir o la hidroxicloroquina, que apuntaban al virus; también se descartó la azitromicina, un antibiótico que había sido muy ponderado por el científico francés Didier Raoult", describió.

Hojman, quien es miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), señaló además que "como al principio no se entendían muy bien las coinfecciones bacterianas se medicaba con antibióticos; con el tiempo se vio que esto no era necesario pero este uso indiscriminado de antibióticos aumentó la resistencia de las bacterias hospitalarias, un problema que estamos viendo hoy".

"En la actualidad lo que utilizamos -que se comprobó que era eficaz- es la dexametasona en pacientes en los que comienza a complicarse el cuadro respiratorio; en algunos casos se está utilizando también tocilizumab; ambos apuntan a la inflamación que se produce por la respuesta de sistema inmunológico", indicó.Sobre otro tipo de tratamientos, como el plasma de convaleciente y el suero equino, que son la incorporación de anticuerpos (ya sea de pacientes que tuvieron antes la enfermedad o de caballos generados artificialmente), Hojman indicó que "se deben administrar en etapas muy tempranas de la enfermedad y no son eficaces en todos los pacientes".

También advirtió que "la ivermectina, que se usó mucho e incluso se ha difundido a nivel de los Gobiernos provinciales, todavía no tiene evidencia suficiente como para indicarse".

"En conclusión, hoy no tenemos todavía un tratamiento específico para coronavirus; los corticoides (dexametasona) actúan para tratar el síntoma, pero no tenemos un antiviral específico; esto no es raro ya que es muy difícil desarrollar tratamientos para los virus", afirmó.

 

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