domingo 19 de mayo de 2024

Un plesiosaurio descubierto en la Antártida fue analizado en Villa El Chocón

La presentación se realizó en el museo paleontológico Ernesto Bachmann de la localidad, con la participación del subsecretario de Cultura de la provincia, Oscar Sarhan; y el intendente Pablo Di Fonzo.

Un plesiosaurio descubierto en la Antártida fue analizado en Villa El Chocón
lunes 22 de abril de 2024

Autoridades provinciales Cultura, Turismo y de la municipalidad de Villa El Chocón presentaron en el museo Ernesto Bachmann los restos fósiles del plesiosaurio Marambionectes molinari, una nueva especie de un reptil extinto hace 67 millones de años que fue descubierto en la Antártida.

La especie pertenece al grupo de los elasmosáuridos, que son reptiles que se adaptaron secundariamente a la vida acuática. Vivieron durante el Mesozoico, que se extendió entre 250 y 66 millones de años atrás, y se extinguieron junto con los dinosaurios.

El acto estuvo encabezado por el intendente, Pablo Di Fonzo y contó con la presencia del subsecretario de Cultura provincial, Oscar Sarhan; del director de Relaciones Institucionales del ministerio de Turismo, Sebastián Rivanera, del paleontólogo Juan Canale y funcionarios de Prefectura Naval Argentina y Gendarmería Nacional, entre otros.

El descubrimiento se produjo en cercanías de la Base Marambio- principal nodo logístico argentino en la Antártida-, en la expedición de verano de 2018 de la que participó Canale.

Justamente en el auditorio del museo, fue el mismo Canale quien explicó y detalló las características del hallazgo del elasmosáurido, un reptil marino que convivió en la última etapa de los dinosaurios, y al que se le calcula una antigüedad de poco más de 67 millones de años. Asimismo, la investigación se publicó en la revista Journal of Systematic Palaeontology.

Los restos colectados incluyen el tronco y parte de la cola, de las extremidades, del cuello y del cráneo, como así también unas piedras estomacales llamadas gastrolitos, posiblemente utilizadas para realizar la digestión mecánica de los alimentos.

Di Fonzo, manifestó que con este nuevo hallazgo “la localidad sigue fomentando y creciendo con el marco turístico y científico”. “Hace cuatro meses que asumí como intendente y esta es la tercera presentación de descubrimientos”, resaltó.

Por último, hizo un reconocimiento “al trabajo del museo con los técnicos, los científicos y con el apoyo del gobierno provincial y la municipalidad para esta actividad”.

Por su parte, el subsecretario de Cultura provincial, Oscar Sarhan, afirmó que “hay un interés sumamente explícito del gobernador Rolando Figueroa y la ministra Julieta Corroza por difundir y divulgar estos acontecimientos.”

“Formamos parte de la Patagonia, que está abocada a la investigación y a un mismo camino que es el de defender, preservar y resguardar todo aquello que ha costado tanto a lo largo de los años, con organismos como el Conicet, la Universidad Nacional del Comahue, y como nuestro mismo gobierno, que también tiene sus técnicos y laboratorios”, remarcó.

Sarhan consideró que a las localidades hay que “acompañarlas desde lo cultural, social político, económico y productivo” y aseguró que “Villa El Chocón está apostando a todo eso.”

A su turno, el director de Relaciones Institucionales de la cartera de Turismo, Sebastián Rivanera, expresó que “el ministerio de Turismo ve con interés a la paleontología porque es uno de los productos que caracterizan a la provincia, y vamos a acompañar siempre este tipo de eventos y a promocionarlos desde NeuquenTur”.

Sobre la tarea que llevan adelante  la municipalidad y el equipo paleontológico, señaló que “se observa el entusiasmo y la pasión que le ponen y eso se nota en la forma que se comunica”.

Por último, Canale, quien fue parte del equipo de paleovertebrados Antártida que encontró el plesiosaurio en la campaña de verano del 2018 detalló que el esqueleto “llevó su tiempo de preparación y limpieza acá en el museo, a través de un convenio con el Instituto Antártico Argentino”.

Indicó que la idea de traer los restos para ser analizados en la localidad surgió porque “en ese momento en el Museo de La Plata no había personal para realizar la preparación, que es la limpieza de los fósiles”, y destacó que “los materiales fueron estudiados acá, vinieron los especialistas con José O’Gorman que lidera este trabajo e hicieron los análisis junto con el resto del grupo que participa del mismo”.

Al finalizar, remarcó la diferencia entre los plesiosaurios y los dinosaurios, que muchas veces se presta a confusión. Explicó que son distintos grupos de animales que “lo único que comparten con los dinosaurios (grupo terrestre) es que son reptiles y que vivieron en la era del Mesozoico”.

Los restos del plesiosaurio están en préstamo para ser exhibidos en el Mueso Bachmann por un tiempo hasta que vuelvan al Instituto Antártico Argentino, que se encuentra en la ciudad de Buenos Aires.

Marambionectes molinai

El nuevo espécimen fue bautizado Marambionectes molinai en honor a la Base Marambio y a Omar José Molina (1937-2022), integrante del Museo de La Plata y primer técnico en la paleontología argentina en ir a trabajar a la Antártida, en la década de 1970.

Una vez extraído, Marambionectes molinai fue cuidadosamente trasladado a Buenos Aires para ser ingresado en la colección de Paleovertebrados del Instituto Antártico Argentino (IAA) -que es el organismo encargado de coordinar las campañas antárticas-, y un año después fue trasladado a la localidad neuquina de Villa El Chocón, donde comenzó su preparación en el laboratorio del Museo Municipal Paleontológico, Arqueológico e Histórico “Ernesto Bachmann”.

Los elasmosáuridos forman parte del grupo de los plesiosaurios, que son reptiles que se adaptaron secundariamente a la vida acuática. Vivieron durante el Mesozoico, que se extendió entre 250 y 66 millones de años atrás, y se extinguieron junto con los dinosaurios.

Históricamente se los ha considerado depredadores activos, consumidores de peces y otros organismos que nadan activamente, aunque en los últimos años fue tomando mayor peso la hipótesis de que un grupo llamado aristonectinos habría desarrollado un modo de alimentación más similar a la filtración de agua -como hacen, por ejemplo, las ballenas barbadas-, que a la captura de presas individuales.

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