El verdadero presentismo del que nadie habla
La dirigencia de ATEN hace que infinidad de neuquinos pierdan su presentismo. Los paros son un drama que no se agota en la educación
Hace ya algunas semanas, aunque quizá no tantas, la Legislatura neuquina aprobó la ley que puso en vigencia el incentivo. Establece que aquellos maestros que no superen las tres inasistencias justificadas por trimestre (y, dentro de ellas, dos por mes) cobrarán un adicional del 15% en sus haberes. Se trata de un premio. Un plus que, de ningún modo, puede interpretarse como castigo.
Pero, por esas cosas de la vida (y de las mezquindades políticas) el gremio de los docentes ATEN lo bautizó presentismo y así le siguen diciendo varios (aunque cada vez menos). Pero presentismo es otra cosa: es un componente (o ítem) salarial, que dejan de cobrar los que faltan. Eso sí es un castigo. Presentismo es el régimen que los diputados provinciales neuquinos establecieron para ellos mismos.
En efecto. Luego del incentivo para los docentes, los diputados neuquinos votaron una ley y, desde entonces, aquellos que falten a las sesiones en el recinto o las reuniones de comisión, comenzaron a padecer podas en sus sueldos.
No hay ingenuidad en esto. Esa ley fue en respuesta a la dirigencia de ATEN que primero se opuso al beneficio para sus propios afiliados (de hecho, se embarcó en una seguidilla de paros contra el incentivo); y después desplegó chicanas contra los legisladores. Resultado de sus propias y desacertadas estrategias, los sindicalistas quedaron expuestos.
En efecto. Con los paros contra el incentivo, el sindicato perjudicó a sus propios afiliados que ahora tendrán que soportar descuentos en sus haberes, tal como lo confirmó el Consejo Provincial de Educación (CPE) que tiene a unos 8.700 maestros en el cuaderno de inasistencias (sólo por los faltazos de esta semana).
El otro asunto del que -hasta ahora- nadie se hacía eco es que, con los paros, los conductores del sindicato docente (Marcelo Guagliardo y Angélica Lagunas) les hacen perder el (verdadero y auténtico) presentismo a los familiares de los alumnos.
Los docentes saben que con sus paros no sólo toman de rehenes a los estudiantes, sino que además les complican la vida a sus familiares. Los que no tienen a dónde llevar a sus niños (porque ATEN cierra las escuelas con candados) pierden el día de trabajo y pierden el presentismo; mientras que los que deben recorrer toda la ciudad en horarios pico para llevarlos a casa de los abuelos, llegan tarde. El impacto lo sufren en los bolsillos, en medio de este complejo presente económico. Por eso hay quienes acusan a la dirigencia de ATEN de hipócrita toda vez que habla de presentismo.
La dirigencia sindical sabe que se equivocó al lanzar una seguidilla de paros contra un sistema de premios, al que deliberadamente llama presentismo. Es por eso que para maquillar su error sumó otras y disparatadas consignas. La realidad es contundente: los docentes desobedecieron a su dirigencia y aceptaron por amplísima mayoría el incentivo o adicional. Tal es así que en el registro que abrió el CPE para aquellos que quieran renunciar al beneficio, sólo se anotaron 36 sobre un total de 27.473 docentes. Esa era la cantidad de anotados hasta el mediodía de este jueves, 8 de agosto.
En el caso de los trabajadores informales, monotributistas, emprendedores o de pymes familiares el perjuicio que generan los paros docentes es aún mayor, ya que directamente pierden la jornada de trabajo. Ese es el verdadero presentismo, el que la dirigencia del sindicato les hace perder a infinidad de trabajadores neuquinos.
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