Por qué Figueroa dice que son las elecciones más importantes
Neuquén aporta el doble de lo que recibe. Es por eso que el gobernador insiste con la necesidad de revertir la Ley de Coparticipación. Para eso necesita legisladores propios
Neuquén está otra vez ante un dilema que no es nuevo: producir para todos y recibir apenas las migajas.
La provincia que garantiza energía eléctrica, gas y petróleo al país entero sigue siendo castigada con una coparticipación que no refleja su aporte real. Es una injusticia histórica que se agrava cada día, porque mientras los recursos neuquinos sostienen a la Nación, acá se lucha con menos de lo que corresponde para construir escuelas, hospitales o rutas, cosa que pese al escenario nacional adverso, el gobierno neuquino ha logrado a partir de la austeridad y la distribución acertada de los recursos.
¿Por qué el gobernador Rolando Figueroa dice que las legislativas que vienen son las más importantes? Simple: porque se debatirá o debería debatirse la nueva ley de coparticipación federal. Pero para que se escuche la voz de la provincia, necesita legisladores propios; y es así como impulsa a Julieta Corroza y a Juan Luis Pepé Ousset para el Senado y a Karina Maureira y Joaquín Perren para la Cámara de Diputados.
Desde diciembre de 2023, el gobierno nacional decidió paralizar la obra pública y retener fondos que pertenecían a las provincias. La respuesta neuquina fue clara: ordenar la casa, ajustar gastos, reducir la planta política y sostener con esfuerzo propio el desarrollo. Pero no es justo, ya que subyace como telón de fondo la inequidad de un sistema nacional que beneficia a otros distritos a costa de Neuquén.
El dato es tan contundente como escandaloso: por cada 100 pesos que aporta al Tesoro Nacional, la provincia recibe apenas 51. En cambio, otras jurisdicciones logran recuperar el doble de lo que envían. Esta distorsión no es un problema contable, es una decisión política que posterga a Neuquén y frena su potencial. Y mientras tanto, en Buenos Aires, los partidos de la grieta siguen discutiendo causas judiciales o votando en contra de la Universidad Nacional del Comahue.
Frente a ese escenario, La Neuquinidad plantea una alternativa: defender el modelo propio en el Congreso y dar la batalla por una nueva Ley Federal de Coparticipación. No se trata de un capricho ni de un reclamo aislado, se trata de corregir una injusticia estructural. Y si Neuquén ha logrado encaminarse en una senda de desarrollo equilibrado, ha sido gracias a la determinación de un gobierno que eligió invertir en su gente aún sin respaldo nacional.
Las becas Gregorio Álvarez, la expansión de la UNCo en el Norte neuquino, la construcción de rutas, también de escuelas, los créditos a emprendedores, la entrega de notebooks a estudiantes y la ampliación del sistema de salud son ejemplos concretos de lo que se puede lograr con gestión y decisión política. Pero también invitan a un planteo: ¿cuánto más podría avanzar la provincia si se le devolviera lo que realmente aporta? ¿Cuántas rutas, escuelas y hospitales se podrían multiplicar si la coparticipación fuera equitativa?
El país necesita a Neuquén, pero Neuquén necesita justicia. Y esa justicia comienza por un reparto equitativo de los recursos. “Si a Neuquén le va bien, al país le va a ir bien”, resumió Corroza durante el acto del jueves en Zapala y prometió defender a la provincia y reclamar a viva voz lo que a Neuquén le corresponde.
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