jueves 26 de marzo de 2026

El equilibro financiero obliga al mantenimiento de la austeridad

La provincia de Neuquén prevé un 2026 con ingresos condicionados por los precios internacionales y la cotización del dólar. Aun así, el gobierno de Figueroa mantiene su apuesta al crecimiento ordenado y la planificación estratégica

El equilibro financiero obliga al mantenimiento de la austeridad
domingo 09 de noviembre de 2025

En medio del mentado equilibrio fiscal (que en Neuquén no sólo se proclama, sino que además se constata en las cuentas claras), el gobierno provincial reafirmó su decisión de sostener el rumbo del crecimiento ordenado y la distribución planificada de los recursos. Lo hizo en un momento en el que la economía tiene su protagonismo central, debido al inicio de la discusión del Presupuesto 2026 y la puesta en marcha de las paritarias del sector público, que definen el marco económico del próximo año.

El llamado “modelo neuquino” ha probado su eficacia logrando recuperar áreas críticas como la salud pública, fortalecer las fuerzas de seguridad y avanzar en infraestructura vial y educativa. Es decir, le permitió a la administración Figueroa dejar atrás lo que había heredado de la gestión anterior.

Sin embargo  las proyecciones para 2026 anticipan un contexto de ingresos provinciales más ajustados. La ecuación que explica ese condicionamiento es sencilla pero decisiva: los ingresos de Neuquén dependen del gas y también del petróleo, y su rentabilidad está directamente atada al precio del barril, la cotización del dólar y el comportamiento de la inflación.

Con un dólar planchado, como se encuentra desde la llegada de Javier Milei a Balcarce 50, la inflación persistente (aunque desacelerada) y precios internacionales moderados, la provincia atravesó 2025 con menor recaudación por regalías de la esperada, lo que sin embargo fue compensado por una política de austeridad y la reducción de gastos políticos.

Para 2026, con un escenario de una inflación del 10,1%, un dólar estimado en 1.400 pesos y un precio del barril entre 60 y 65 dólares (varios U$s menos de los 80 con los que se soñó este año). En ese contexto, Neuquén necesitará incrementar su producción hidrocarburífera -estima un incremento del 24%- para sostener su nivel de ingresos y seguir financiando el desarrollo. Esa es la hoja de ruta que Figueroa ha trazado y que guía buena parte de su agenda internacional. No sólo para el presente y futuro inmediato, sino también para la Neuquén de aquí a varias décadas.

En esa línea se inscriben los recientes acuerdos con el Consorcio GásBra SA, en Brasil, que buscan abrir un nuevo capítulo en la exportación de gas desde Vaca Muerta hacia el mercado industrial brasileño. A su vez, el mandatario neuquino mantuvo reuniones con la firma norteamericana Brigham Exploration y con la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), apuntando a fortalecer la llegada de inversiones a la cuenca neuquina.

El desafío es sostener el equilibrio entre la dependencia hidrocarburífera y la diversificación económica. La construcción de rutas que apuntalan el turismo y la defensa de las áreas agrícolas y ganaderas forman parte de esa mirada integral.

“Tenemos una ventana de 30 a 50 años para monetizar nuestro subsuelo. Esa oportunidad hay que aprovecharla e invertir bien lo que generamos, porque es lo que vamos a dejar para las próximas generaciones”, enfatizó Figueroa.

El gobernador también pidió preservar las chacras productivas frente al avance de los loteos urbanos y remarcó que el verdadero desarrollo es el que combina planificación, responsabilidad y visión a largo plazo. El modelo neuquino está entrando en una nueva etapa: la del fortalecimiento de las políticas de Estado, más allá de los ciclos de gobierno.

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