Primera Sala de Fitocosmética en Neuquén: estudiantes de la Universidad del Comahue presentaron proyectos para su construcción
La Sala de Fitocosmética se proyectó en el edificio ubicado en el barrio Melipal, donde actualmente funciona la sala de elaboración sin TACC.
La Municipalidad llevó adelante la presentación de propuestas elaboradas por estudiantes de la carrera de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue para la construcción de la primera Sala de Fitocosmética de Neuquén. Se trata de un nuevo espacio productivo orientado a fortalecer el circuito emprendedor vinculado a la cosmética natural.
Durante la actividad, realizada en el Auditorio Municipal “Confluencia Viva”, la secretaria de Jefatura de Gabinete, María Pasqualini, destacó el valor institucional del trabajo realizado y la articulación con la universidad pública.
“La verdad que es un trabajo muy interesante desde el área de la Facultad de Ingeniería, nos vinieron a hacer una propuesta para que los alumnos de tercer año hiciesen un proyecto vinculado a algún edificio institucional que pudiese cumplir algún rol importante en la institución, pero también con ese fin de política pública”, contó.
Pasqualini señaló: “Nosotros tenemos en la actualidad la sala de elaboración de alimentos más destilado de alcohol, más la sala de elaboración sin TACC, pero tenemos un sector emprendedor muy importante que trabaja la fitocosmética. Es un sector que necesitamos certificar y para certificar necesitamos normativa y edificio”.
“Hoy la Universidad del Comahue, como esa consultora prioritaria que tenemos desde la Municipalidad de Neuquén, nos trae esta respuesta tan importante en que los alumnos de tercer año puedan definir y trabajar en los proyectos de este edificio que va a cumplir el rol de ser una sala de fitocosmética”, valoró la funcionaria.
En relación con la localización del proyecto, Pasqualini precisó que la Sala de Fitocosmética se proyectó en el edificio ubicado en el barrio Melipal, donde actualmente funciona la sala de elaboración sin TACC. Señaló que se trata de un terreno disponible de gran valor estratégico, ya que en ese mismo sector se encuentra la huerta, lo que permitió proyectar un edificio complementario que los integre en un mismo esquema productivo.
El coordinador de Integración Socioproductiva, Alberto Querci, brindó detalles técnicos sobre el enfoque de los proyectos presentados. “En principio lo que nosotros trabajamos fue con un módulo inicial que tiene que ver con la parte de la sala de elaboración, que prácticamente tiene casi el modelo de lo que es la sala libre de gluten”, explicó.
Querci indicó que las propuestas contemplaron un desarrollo por etapas y una proyección a futuro. “Posterior a eso, con un proyecto un poquito más ambicioso, se pensó un segundo piso que tiene que ver con un laboratorio o un mini laboratorio para dar soporte a la sala. Por eso terminamos con una edificación sugerida de tres pisos, donde el tercer piso es un piso vivo, que tiene que ver con la vinculación entre la huerta y las salas de elaboración, con una fuerte mirada en la parte sustentable”, detalló.
En esa misma línea, señaló que los proyectos incorporaron criterios ambientales y de eficiencia. “Los proyectos están orientados a trabajar con pantallas solares, con la red de nutrición del agua y con el uso de aguas grises”, describió.
Respecto a los pasos siguientes, Querci informó que se presentaron cuatro proyectos y que ahora se abrirá una etapa de análisis. “El módulo está pensado para poder desarrollarse por etapas, dependiendo de los costos y de cómo se incorpore al presupuesto”, explicó.
Finalmente, desde el ámbito académico se puso en valor el sentido formativo de la experiencia. “Nuestro enfoque pedagógico está centrado en vincular a los estudiantes con la comunidad”, explicó Gabriela Álvarez, profesora de la cátedra de Teoría de la Arquitectura en la carrera de Ingeniería Civil.
En este sentido, destacó que, a través de proyectos prácticos desarrollados en articulación con el municipio, los alumnos pueden aplicar sus conocimientos de manera concreta y significativa. “Este trabajo forma parte de la evaluación de la materia y desde el equipo de cátedra acompañamos y guiamos a los estudiantes durante todo el proceso”, agregó.
Álvarez remarcó además que la motivación de los estudiantes surge de la posibilidad de aportar al desarrollo de la ciudad y de participar en una experiencia de trabajo real. “El contacto con situaciones concretas y con el territorio genera un compromiso distinto y muy enriquecedor para su formación”, manifestó.
Durante la jornada se presentaron cuatro propuestas elaboradas por estudiantes de la carrera de Ingeniería, organizados en distintos grupos de trabajo.
El primer grupo estuvo integrado por Luciana Campos, Iñaki Colos, Sebastián Haberkon y Karen San Martín. El segundo grupo lo conformaron Zoe González, Támara Orrego y María Eugenia Segatori. El tercer equipo estuvo integrado por Lautaro Fuentealba, Agustín Méndez, Pablo Agustín Salas y Fernando Quinteros. El cuarto grupo estuvo representado por Mateo Krohling.
Las exposiciones abordaron aspectos técnicos, funcionales y constructivos del futuro edificio, con una mirada integral sobre el funcionamiento de la sala, su vinculación con otros espacios productivos y criterios de sustentabilidad.
La iniciativa se inscribió en una política sostenida de vinculación entre la Municipalidad y la Universidad Nacional del Comahue, que permitió integrar la formación académica con necesidades concretas del desarrollo productivo local.
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