miércoles 3 de junio de 2026

Camino de la Fe

Cayanta y su homenaje permanente a San Cayetano, santo del pan y del trabajo

En el pintoresco paraje de Cayanta, en el norte neuquino, la capilla San Cayetano se erige como un símbolo de fe, esfuerzo comunitario y pertenencia. Construida gracias al trabajo solidario de los vecinos, forma parte del Camino de la Fe, un recorrido espiritual que une más de 40 sitios religiosos de la provincia y rescata el legado salesiano que marcó la historia y la identidad de la región.

Cayanta y su homenaje permanente a San Cayetano, santo del pan y del trabajo
miércoles 03 de junio de 2026

En medio de los cerros y valles del norte neuquino, donde el viento acaricia las montañas y el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, el pequeño paraje de Cayanta guarda una historia que habla de fe, solidaridad y comunidad. Ubicada en el departamento Minas se levanta la capilla San Cayetano, uno de los sitios que integra el Camino de la Fe, una propuesta turística y espiritual que recorre más de 650 kilómetros y conecta más de 40 lugares sagrados de la provincia del Neuquén.

Cayanta es un poblado rural de apenas unas pocas familias, ubicado a 1.163 metros sobre el nivel del mar, entre Huinganco, Las Ovejas y Andacollo. Rodeado por paisajes de singular belleza, este rincón del Alto Neuquén conserva intacta la esencia de la vida campesina y el profundo sentido de pertenencia de sus habitantes.

La historia de su capilla es también la historia de un sueño colectivo. La construcción comenzó en 2015 sobre un terreno donado por Raúl Rodríguez e Inés Morales, dos vecinos que impulsaron la iniciativa junto con otros pobladores del paraje y de localidades cercanas. Sin grandes recursos, pero con una enorme voluntad, la comunidad organizó ferias, rifas, campañas solidarias y jornadas de trabajo para reunir materiales y avanzar en la obra.

Cada ladrillo colocado llevaba detrás el esfuerzo de quienes creían que Cayanta necesitaba un espacio de encuentro espiritual. Así, entre mates compartidos, herramientas prestadas y manos solidarias, fue tomando forma la capilla San Cayetano, el santo patrono del pan y del trabajo.

La inauguración llegó el 7 de agosto de 2016, coincidiendo con la festividad del santo patrono del trabajo. Aquella jornada quedó grabada en la memoria de los vecinos, que además distinguieron como madrinas de la capilla a tres reconocidas pobladoras del lugar: Marcelina Olave, Ana Monje y Mercedes Barrera.

El templo atravesó momentos difíciles. En febrero de 2023 sufrió un incendio que provocó daños en el sistema eléctrico y algunas instalaciones. Sin embargo, como tantas veces en su historia, la comunidad volvió a unirse para recuperarlo y mantener viva la llama de la fe.

La huella salesiana que marcó al norte neuquino

La presencia de la capilla San Cayetano cobra un significado aún más profundo al comprender la historia religiosa del norte provincial. Durante fines del siglo XIX y gran parte del siglo XX, los misioneros salesianos recorrieron estas tierras llevando no solo el mensaje cristiano, sino también acompañamiento social, educación y contención a las familias crianceras que habitaban una geografía tan extensa como desafiante.

Nombres como los de los sacerdotes Domingo Milanesio -recordado cariñosamente como “Patiru Domingo”-, Marcelo Gardin, Florindo Zandonella, Mateo Gavošo, Bartolomé Panaro y Pedro Martinengo forman parte de una huella espiritual que todavía permanece viva en las comunidades cordilleranas.

Aquellos misioneros levantaron capillas, impulsaron escuelas y fortalecieron valores de solidaridad y trabajo que siguen siendo parte de la identidad del Alto Neuquén. La capilla de Cayanta es heredera de ese legado y una expresión contemporánea de una fe que continúa construyéndose entre vecinos.

Un alto en el camino

Para quienes recorren el Camino de la Fe, llegar a Cayanta representa mucho más que una visita religiosa. Es una oportunidad para descubrir la historia de un pueblo que convirtió la colaboración en un acto de fe y que encontró en una pequeña capilla un símbolo de unidad.

Entre montañas, caminos rurales y paisajes patagónicos que invitan a la contemplación, San Cayetano se presenta como un refugio espiritual y cultural. Un sitio donde las historias de los antiguos misioneros salesianos se entrelazan con las de los pobladores actuales, demostrando que la fe, cuando nace de una comunidad, puede dejar huellas imborrables en el territorio.

Hoy, quienes llegan hasta Cayanta encuentran mucho más que una construcción religiosa: descubren el corazón de un pueblo que, con esfuerzo compartido y esperanza, levantó un lugar destinado a trascender generaciones.

SEGUÍ LEYENDO
Últimas noticias