Cómo es el proceso del duelo por la pérdida de un ser querido
Para afrontar este difícil momento, es importante apoyarse en familiares y amigos, mientras que algunos especialistas recomiendan no aislarse.
El duelo como el que transita Lionel Messi por la pérdida de su padre es una respuesta natural a esa pérdida, un sufrimiento emocional que se siente cuando alguien a quien se ama fallece y este dolor puede sentirse abrumador, mientras que cada persona puede transitarlo de diversas maneras.
Durante un duelo se pueden experimentar todo tipo de emociones difíciles e inesperadas, desde conmoción o ira hasta incredulidad, culpabilidad y profunda tristeza.
El dolor del duelo también puede perjudicar su salud física y dificultar el sueño o la alimentación, peor se trata de reacciones normales ante una pérdida y, cuanto más significativa sea esta, más intenso será el dolor.
Tanto si se trata de un amigo cercano, un cónyuge, una pareja, uno de los padres, un hijo u otro pariente, pocas cosas son tan dolorosas como perder a un ser querido y, para muchos, a vida puede no volver a parecer la misma, pero con el tiempo, podrá disminuir su dolor, empezar a mirar hacia el futuro y, finalmente, aceptar su pérdida.
El duelo es una experiencia muy personal, no hay una forma correcta o incorrecta de llevar el duelo ya que depende de muchos factores, como la personalidad, las experiencias de vida, la fe y qué tan significativa es la pérdida para la persona.
El proceso de duelo lleva su tiempo, la recuperación es gradual, no puede forzarse ni apresurarse y no existe un tiempo "normal" para el duelo. Algunas personas empiezan a sentirse mejor en semanas o meses, para otras, el proceso de duelo toma años. Sea cual sea su experiencia de duelo, es importante que la persona sea paciente consigo misma y permita que el proceso se desarrolle de forma natural.
Aunque el duelo por una pérdida es una parte inevitable de la vida, hay formas que pueden ayudarle a sobrellevar el dolor, aceptar su aflicción y, finalmente, encontrar una manera de reponerse y seguir adelante con su vida:
- Reconocer el dolor.
- Aceptar que el duelo puede desencadenar muchas emociones diferentes e inesperadas.
- Comprender que su proceso de duelo será único para usted.
- Buscar el apoyo directo de las personas que se preocupan por uno.
Los altibajos del duelo
En lugar de una serie de etapas, también podríamos pensar en el proceso de duelo como una montaña rusa, llena de altibajos, subidas y bajadas. Con el paso del tiempo, los momentos difíciles deberían volverse menos intensos y más cortos, aunque lleva tiempo superar una pérdida, según un informe de especialistas, entre ellos, la terapeuta estadounidense Jeanne Segal. Con relación a los síntomas emocionales del duelo, los expertos destacan las siguientes:
- Conmoción e incredulidad. Justo después de una pérdida, puede ser difícil aceptar lo ocurrido. Puede que la persona se sienta aturdida, que le cueste creer que la pérdida ocurrió realmente o, incluso, niegue la verdad.
- Tristeza. La tristeza profunda es probablemente el síntoma más universal del duelo. Pueden tenerse sentimientos de vacío, desesperación, nostalgia o profunda soledad. También la persona puede llorar mucho o sentirse emocionalmente inestable.
- Culpa. La persona puede arrepentirse o sentirse culpable de cosas que dijo o hizo o por no haber dicho o hecho algo. También puede sentirse culpable de ciertos sentimientos (sentirse aliviada cuando una persona muere tras una enfermedad larga y difícil, por ejemplo). Incluso, puede sentirse culpable por no haber hecho más para evitar la pérdida, aunque estuviera completamente fuera de su control.
- Miedo. Una pérdida significativa puede desencadenar una serie de preocupaciones y temores. La muerte de un ser querido puede desencadenar miedos sobre su propia mortalidad, de enfrentarse a la vida sin esa persona o a las responsabilidades a las que ahora se enfrenta solo.
- Ira. Aunque la pérdida no haya sido culpa de nadie, la persona puede sentirse furiosa y resentido. Si perdió a un ser querido, puede estar enojada consigo mismo, con Dios, con los médicos o incluso con la persona que murió por abandonarla.
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