Región Limay: la regionalización fortalece el trabajo territorial y acompaña el crecimiento de las localidades
El trabajo articulado de los delegados regionales consolida un modelo neuquino de cercanía con los gobiernos locales. Viviendas, infraestructura urbana, obras hídricas y proyectos estratégicos avanzan en El Sauce, Piedra del Águila, Picún Leufú y Sauzal Bonito.
La regionalización se consolida como una herramienta de gestión para acompañar el crecimiento y las necesidades de las localidades de la Región Limay. A través del trabajo cotidiano de los delegados regionales y la articulación impulsada desde la secretaría del Interior, el Gobierno provincial fortalece su presencia territorial y el vínculo permanente con intendentes, presidentes de comisiones de fomento y vecinos.
El seguimiento de las obras, la identificación de prioridades y la coordinación entre los distintos organismos permiten avanzar en respuestas concretas para cada comunidad. En este esquema, los delegados regionales cumplen un papel central como articuladores entre las demandas locales y las áreas del Gobierno provincial, acompañando los proyectos desde su planificación hasta su ejecución.
El secretario del Interior, Gustavo Coatz destacó la importancia de esta tarea y el compromiso de los equipos que trabajan en el territorio.
“La regionalización nos permite estar cerca de cada localidad, conocer de primera mano sus necesidades y acompañar a los intendentes y presidentes de comisiones de fomento en la búsqueda de soluciones. Los delegados son un puente permanente con el Gobierno provincial y tienen la responsabilidad de hacer seguimiento, articular y lograr que las respuestas lleguen al territorio”, sostuvo Coatz.
Obras y crecimiento en las localidades
En El Sauce, la presencia y el acompañamiento territorial permitieron impulsar una agenda de obras vinculada al crecimiento urbano y al fortalecimiento de los espacios comunitarios. Se construyeron ocho viviendas y se proyectan otras seis, con participación de mano de obra local.
También se renovó el núcleo urbano mediante obras de cordón cuneta, mejoras en la iluminación y nuevas veredas. A esto se suma el fortalecimiento del predio cultural y deportivo donde se realiza la Fiesta del Choclo y la Humita, la construcción de un badén de hormigón sobre el arroyo Picún Leufú y la recuperación, después de 20 años, del canal de riego Lalo Fuentes.
En Piedra del Águila, una de las intervenciones prioritarias es la canalización de los arroyos Güemes y La Teresa, una obra fundamental para prevenir inundaciones y brindar mayor protección al casco urbano.
La localidad incorporó además 19 viviendas durante la gestión del gobernador Rolando Figueroa y avanza con nuevos loteos dotados de servicios. Entre los próximos objetivos se encuentra completar 700 metros lineales de asfalto, mientras continúan los trabajos vinculados con la renovación y cobertura de la pileta municipal.
En Picún Leufú, ya se ejecutaron 10 cuadras de asfalto y se proyecta avanzar con otras 10. Paralelamente, continúa la incorporación de servicios en el loteo de 213 lotes, con avances en las redes de electricidad y agua y próximos trabajos para sumar cloacas y gas.
Entre las iniciativas estratégicas para el futuro de la localidad se encuentra la construcción de una nueva planta de tratamiento de líquidos cloacales, una infraestructura considerada fundamental para acompañar el crecimiento urbano y mejorar la prestación de servicios.
Por su parte, en Sauzal Bonito se finalizó la defensa sobre la margen derecha del río Neuquén, una obra que permitió dar respuesta a un problema histórico vinculado con la erosión y las crecidas.
La agenda de infraestructura también contempla la construcción de nuevas viviendas, obras de cordón cuneta y veredas, además del proyecto de una plaza central destinada a integrar el sector céntrico con el gimnasio de la localidad y generar un nuevo espacio de encuentro para la comunidad.
El conjunto de estas obras refleja una modalidad de trabajo impulsada por el gobernador Rolando Figueroa, basada en la presencia territorial y en la articulación permanente con los gobiernos locales. En ese proceso, los delegados regionales se constituyen en actores clave para acercar las prioridades de cada comunidad, realizar el seguimiento de los proyectos y facilitar la coordinación necesaria para que las respuestas del Estado lleguen a cada localidad.
La experiencia de la Región Limay muestra así el alcance de una política de regionalización que busca traducirse en una presencia más cercana del Estado, con equipos que conocen las particularidades de cada localidad y trabajan junto con sus autoridades para transformar las demandas en obras y proyectos concretos.
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