lunes 5 de octubre de 2026

Espectáculo de colores: Cuando el blanco empieza a darle lugar al verde

La nieve todavía permanece en las cumbres, pero abajo el paisaje ya empezó a cambiar. La primavera propone otra forma de recorrer San Martín de los Andes. Con temperaturas más templadas y jornadas más largas, vuelven a ganar protagonismo las caminatas, el trekking, las cabalgatas, el mountain bike y la observación de aves.

Espectáculo de colores: Cuando el blanco empieza a darle lugar al verde
lunes 05 de octubre de 2026

La nieve todavía está presente en las cumbres, pero abajo el paisaje ya empezó a cambiar. Los días se alargan, el sol vuelve a ganar horas y, entre bosques, jardines y senderos, aparecen los primeros colores de la nueva estación. San Martín de los Andes entra en primavera sin abandonar del todo el invierno, y quizás sea justamente ese encuentro entre estaciones el que le da una identidad particular a esta época del año.

A orillas del lago Lácar, la ciudad recupera de a poco el movimiento al aire libre. Florecen jardines, los bosques renuevan sus tonos y las montañas todavía conservan sectores nevados. El blanco, el verde y el azul conviven durante algunas semanas en una postal que cambia casi todos los días.

La primavera también propone otra forma de recorrer San Martín de los Andes. Con temperaturas templadas y jornadas más largas, vuelve el protagonismo de las caminatas, el trekking, las cabalgatas, el mountain bike y la observación de aves. Hay senderos para distintos niveles y recorridos que permiten internarse en el bosque o ganar altura para mirar desde arriba el lago y la ciudad.

Los miradores Bandurrias y Arrayán son parte de esas alternativas. Desde allí, el Lácar se abre entre las montañas mientras San Martín de los Andes aparece recostada sobre su costa. También están la Reserva Centenario, las playas de Catritre y Yuco, Villa Quila Quina, el lago Lolog y Paso Hua Hum, cada uno con una manera diferente de encontrarse con el paisaje cordillerano.

Más lejos, la Ruta de los Siete Lagos vuelve a desplegar uno de los recorridos más reconocidos de la Patagonia. Son poco más de cien kilómetros entre San Martín de los Andes y Villa La Angostura, atravesando bosques, montañas y lagos que durante la primavera combinan el deshielo con el despertar de la vegetación.

La cordillera vuelve a moverse

Con la nueva estación también regresan muchas de las actividades vinculadas al agua. El lago Lácar permite realizar excursiones lacustres y salidas en kayak, mientras que los ríos de la región ofrecen alternativas de rafting. A comienzos de noviembre, además, la apertura de la temporada de pesca deportiva vuelve a convocar a aficionados a ríos y lagos en busca de truchas arco iris, marrones y fontinalis.

Para quienes prefieren caminar, los alrededores ofrecen circuitos y sendas que atraviesan distintos ambientes de la cordillera. El cerro Colorado, los recorridos del Parque Nacional Lanín y distintos tramos de la Huella Andina permiten observar de cerca esa transformación: cursos de agua alimentados por el deshielo, bosques que recuperan intensidad y montañas donde todavía persisten rastros del invierno.

Y después está la ciudad. La costanera del Lácar, las calles que bajan hacia el lago, el Museo Municipal Primeros Pobladores y La Pastera forman parte de un recorrido que puede completarse alrededor de una mesa. Truchas, ahumados, hongos de pino, frutos del bosque, pastas caseras, casas de té y cervecerías artesanales suman los sabores de la cordillera a la experiencia.

Entre dos estaciones

A San Martín de los Andes se puede llegar por la Ruta Nacional 40 o por vía aérea a través del Aeropuerto Aviador Carlos Campos, ubicado a 21 kilómetros de la ciudad. Es uno de los destinos que forman parte del corredor de la Ruta 40 y una puerta de entrada a algunos de los paisajes más reconocidos del sur neuquino.

Pero la primavera permite descubrirlos de otra manera.

Ya no es solamente el blanco de Chapelco y todavía no son los días intensos del verano. Es ese tiempo intermedio en el que la nieve resiste arriba mientras las flores aparecen abajo; en el que los senderos vuelven a abrirse al caminante, los remos regresan al lago y los días empiezan a estirarse sobre la cordillera.

San Martín de los Andes cambia de estación sin cambiar de paisaje: simplemente suma nuevos colores. Y durante algunas semanas, la primavera permite ver cómo el invierno se retira mientras la Patagonia vuelve a florecer.

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