Lula le ganó Bolsonaro en ballotaje y será presidente de Brasil por cuarta vez
El candidato del Partido de los Trabajadores y actual mandatario, se impuso por tres puntos y medio (51,75% > 48,25%) en segunda vuelta y consiguió la reelección en una remondada sin precedentes frente al hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
En una remontada electoral sin precedentes, el actual mandatario brasileño y candidato por el Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio Lula da Silva, se impuso este domingo en segunda vuelta ante Flavio Bolsonaro y fue reelegido como presidente de Brasil por cuarta vez.
Con casi el total de mesas escrutadas, "Lula", que este martes cumplirá 81 años, volvió a ser elegido con el 51,77% de los sufragios frente al candidato opositor, que alcanzó un 48,23%.
El resultado significó una remontada electoral para Lula, que había terminado segundo en la primera vuelta del 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los sufragios válidos, equivalentes a 56,1 millones de votos, contra el 45,16% y 53,8 millones del actual presidente.
"Lula": Porque venció a Flávio Bolsonaro en el balotaje y continuará siendo el presidente de Brasil https://t.co/2qtR6EDfsp
— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) October 26, 2026
La diferencia de aproximadamente 2,2 millones de votos que Bolsonaro había conseguido en aquella instancia convirtió al balotaje en una disputa por los electores que habían respaldado a otros candidatos, en medio de fuertes cuestionamientos cruzados y de una campaña que volvió a dividir al país entre el oficialismo y el movimiento conservador identificado con la familia Bolsonaro.
La jornada electoral estuvo atravesada por una decisión extraordinaria del Supremo Tribunal Federal (STF), que ordenó extender hasta las 19 el horario de votación, inicialmente previsto hasta las 17, después de que ambas campañas presentaran reclamos por dificultades que afectaban el traslado de los ciudadanos a los centros electorales.
La resolución fue adoptada por el juez Cristiano Zanin, a raíz de denuncias relacionadas principalmente con problemas en el transporte público en el estado de Bahía, además de inconvenientes meteorológicos señalados en otras regiones del país.
La medida alteró el desarrollo habitual del escrutinio, ya que el TSE había comenzado a difundir resultados cuando apenas se había contabilizado el 0,25% de las secciones electorales. En ese momento, Lula registraba el 57,66% de los votos contra el 42,34% de Bolsonaro, pero la publicación de los datos quedó suspendida hasta que finalizara el horario ampliado de votación.
Una vez reanudado el conteo, el candidato opositor pasó al primer lugar y llegó a mantener una ventaja sobre Lula durante parte de la noche, en un escrutinio que reflejó diferencias regionales en el comportamiento electoral y mantuvo abierta la disputa por la Presidencia.
Sin embargo, a medida que avanzó la incorporación de votos de distintas regiones, especialmente de estados del nordeste brasileño, donde el Partido de los Trabajadores conserva una importante base electoral, Lula recuperó el liderazgo y comenzó a ampliar su diferencia sobre Flávio Bolsonaro.
El cambio de tendencia permitió al mandatario revertir también el escenario de la primera vuelta y consolidar una nueva victoria frente al bolsonarismo, el movimiento político que lo había enfrentado en las elecciones de 2022, cuando derrotó al entonces presidente Jair Bolsonaro y regresó al Palacio del Planalto después de doce años.
En esta oportunidad, su adversario fue Flávio Bolsonaro, de 45 años, senador por Río de Janeiro y principal representante electoral de su padre, quien quedó impedido de competir por la Presidencia después de las decisiones judiciales vinculadas con su intento de permanecer en el poder tras la derrota de 2022.
La campaña de Lula estuvo centrada en la continuidad de los programas sociales, la inversión pública, la recuperación del poder adquisitivo y la defensa de las instituciones democráticas, mientras que su adversario propuso una orientación económica favorable a la reducción del gasto estatal y medidas más severas en materia de seguridad pública.
La elección también estuvo atravesada por las dificultades económicas, las controversias judiciales y las tensiones institucionales acumuladas durante los últimos años, en un país donde la confrontación entre el PT y el bolsonarismo se convirtió en uno de los principales ejes de la vida política.
Con la reelección, Lula se encamina a iniciar el 1 de enero de 2027 su cuarto período al frente de Brasil, después de los mandatos que ejerció entre 2003 y 2010 y del iniciado en 2023, acompañado nuevamente por el vicepresidente Geraldo Alckmin.
El nuevo gobierno deberá enfrentar desafíos vinculados con el equilibrio de las cuentas públicas, el crecimiento económico, la seguridad y la relación con un Congreso de composición mayoritariamente conservadora, mientras Brasil inicia una nueva etapa política marcada por la continuidad del liderazgo de Lula y la permanencia del bolsonarismo como una de las principales fuerzas opositoras.
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