miércoles 28 de octubre de 2026

Ana María Puel, la cocinera y docente mapuche que conquistó Aluminé con sus empanadas

Se consagró ganadora del concurso La mejor empanada de Aluminé, realizado durante el 111º aniversario de la localidad. Su receta tiene ingredientes sencillos, una historia familiar detrás y, según ella, un componente indispensable: “mucho amor para cocinar siempre”.

Ana María Puel, la cocinera y docente mapuche que conquistó Aluminé con sus empanadas
miércoles 28 de octubre de 2026

Ana María Puel se quedó con el primer puesto del concurso “La mejor empanada de Aluminé”, una competencia gastronómica que reunió a 17 participantes y formó parte de las celebraciones por el 111º aniversario de la localidad.

Carne, cebolla, sal, pimentón y ají, y harina, sal y grasa para la masa, fue la receta que utilizó para lograr una buena empanada. Pero hizo falta algo más. Ella lo resume en un ingrediente que no se compra ni se mide: “mucho amor para cocinar siempre”.

La cocinera nació en Villa La Angostura, actualmente vive en Villa Pehuenia y pertenece a la Comunidad Mapuche Puel. Su triunfo tiene detrás una historia en la que se entrelazan familia, trabajo, cultura y turismo.

“Me siento contenta. Fue una gran emoción para mi familia”, cuenta Ana María. Su marido, sus hijos y sus nietos forman parte de ese entorno que la acompaña y que también está presente en una actividad que comenzó hace años por una razón muy concreta: ayudar a sus hijos.

“Empecé a vender empanadas cuando mis hijos tenían viaje de egresados, para recaudar fondos”, recuerda. Lo que comenzó como una manera de colaborar con un proyecto familiar fue creciendo con el tiempo. Hoy continúa elaborando y vendiendo empanadas durante los fines de semana y especialmente en las temporadas turísticas.

Entre la cocina y la enseñanza de la cultura mapuche

La gastronomía es solamente una parte de la vida cotidiana de Ana María. También se desempeña como quimeltufe, docente de idioma y cultura mapuche, en la Escuela 261 de Moquehue.

Durante la semana comparte conocimientos vinculados con la lengua y la cultura de su pueblo y, cuando llega el fin de semana, vuelve a encontrarse con la cocina.

“Todos los fines de semana vendo empanadas”, explica y en verano, la actividad aumenta con la llegada de visitantes a Villa Pehuenia-Moquehue.

Ana María tiene un pequeño espacio camino al cerro Batea Mahuida, donde junto a uno de sus hijos ofrece empanadas y tortas fritas. Otros fines de semana también prepara empanadas y locro para vender en la localidad donde vive.

La cocina se convierte así en otra manera de compartir. Detrás de cada preparación hay trabajo, pero también una historia personal y familiar vinculada con el territorio. Y Ana María tiene un proyecto que espera concretar algún día: “Mi sueño es tener un local para vender al turismo”.


Una empanada que llegó al primer puesto

El concurso realizado en Aluminé tuvo un proceso que comenzó antes de las jornadas de competencia. La propuesta incluyó un taller participativo junto con concursantes de ediciones anteriores, en el que se intercambiaron conocimientos y experiencias, se acordó la receta sobre la que se competiría y se establecieron las bases del certamen.

El 19 y 20 de octubre se realizaron las primeras instancias de selección hasta llegar a la definición, en la que Ana María se impuso frente a las restantes finalistas, oriundas de Aluminé.

El jurado contó con la participación de Graciela “Gachi” Caffa Lucero, campeona mundial de la empanada 2026, quien acompañó la evaluación de las preparaciones.

El primer puesto obtenido por Ana María tuvo además un premio de 1.500.000 pesos. El segundo lugar recibió 750.000 pesos y el tercero, 500.000.

Más allá del resultado, la competencia buscó poner en valor las recetas tradicionales y aquellos conocimientos culinarios que circulan entre familias y generaciones, además de reconocer a quienes encuentran en la gastronomía una manera de preservar y compartir la identidad regional.


Los sabores también cuentan un destino

El concurso formó parte de las actividades por un nuevo aniversario de Aluminé y permitió reunir en una misma propuesta gastronomía, cultura y turismo.

Porque un destino también puede conocerse a través de aquello que se cocina y se comparte alrededor de una mesa. Las empanadas, el locro, las tortas fritas y tantas otras preparaciones forman parte de experiencias que acercan al visitante a las personas y las historias de cada lugar.

En el caso de Ana María, mientras espera cumplir el sueño de tener su propio local continúa entre las aulas de Moquehue y la cocina de cada fin de semana. Y ahora, suma un reconocimiento especial: haber preparado la empanada elegida como la mejor de Aluminé.

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