La Escuela de Cerámica de Zapala llevará el nombre de un destacado docente
La Escuela de Cerámica de Zapala fue fundada el 15 de mayo de 1965 por Atilio Morosín. Surgió bajo la gestión de la emergente Universidad del Neuquén, que sería luego la Universidad Nacional del Comahue. Junto a otras tres escuelas asentadas en las localidades de Cipolletti, Neuquén y Cinco Saltos, funcionó como una matriz de formación en la región, con un contexto productivo que estimulaba la inserción de dicha actividad a favor del crecimiento regional, apuntando al aprovechamiento y a la producción cerámica con arcillas plásticas y refractarias de los yacimientos locales.
En un acto de reconocimiento al artista que pasó 30 años enseñando en esta escuela, se la bautizó con su nombre: “Escuela de Cerámica José Esteve”. Simón Consentino Esteve, su nieto, agradeció en nombre de la familia el reconocimiento al artista. “Desde chiquitos hemos caminado por la escuela y cada vez que venimos a Zapala vamos encontrando historias de gente que ha pasado por acá. Es un lugar que cobija muy buenos recuerdos”, aseguró.
Su abuelo llegó a la Argentina desde el sur de España. Nació en la década del ’20 y fue marcado por un traumático: la Guerra Civil Española. “Fue miliciano en ese conflicto. Combatió al Franquismo que después se instaura como régimen autoritario durante muchísimo tiempo”, recordó Simón.
“La escuela donde él estudio pintura, cerámica y otras disciplinas fue de las pocas que sobrevivió a los bombardeos; por eso pudo profundizar sus estudios y culminarlos”, agregó.
En el ´50 José fue convocado con otros jóvenes a pelear en Corea, “poniendo el cuerpo por Franco, el dictador al que había combatido y obviamente no dudó en escaparse de esa situación y se subió a un barco de manera clandestina para llegar a Argentina”, prosiguió.
Una vez en el país, caminó el norte de Argentina, fue a Bolivia y Paraguay aprendiendo el arte de cada lugar. Tuvo mucha admiración por los pueblos originarios de toda latinoamérica. “En Mendoza conoce a mi abuela, con quien conformó una dupla de trabajo que permitió el sostén de esta escuela”, compartió Simón al hablar sobre el momento en que decidieron instalarse en Zapala.
“Ha hecho un arte con un anclaje de territorio, eso es importante mencionar, esa dialéctica con la cultura de este territorio que no era su suelo, no era su casa de origen. Siempre respetuosamente trató de dialogar con el arte y la ciencia del pueblo mapuche en relación al trabajo del barro, la cerámica y la alfarería. Elijo rescatar esas cosas”, expresó.
Reflexionó que “en nuestro país hay un ascenso de ideas de ultra derecha, que son las que él combatió y que vienen a perseguir y destruir la educación pública; este es un espacio que hay que defender”.
La directora de la Escuela, María José Jara, agradeció la participación de las instituciones que siempre han acompañado y de los alumnos. También “el apoyo de las diferentes gestiones y el sostener la matriz educativa a pesar de que a veces no es muy estimulante en el sentido de proyectar ceramistas de manera más masiva como sí se hace en otras escuelas; pero lo importante es sostener la actividad”, señaló.
“No hay muchas escuelas de cerámica. No quedan muchas en el país y es importante el homenaje y valorar los compromisos interinstitucionales que llevamos adelante al servicio de la comunidad a la que nos debemos”, remarcó la directora quien cursó en la escuela hasta los 12 años, destacó la importancia de “visibilizar la obra del gran maestro que estuvo 30 años” en el establecimiento.
La Decana del Centro Regional Zapala de la UnCo, Graciela Bianchini, señaló que esta escuela representa a la Universidad Nacional del Comahue. “A las instituciones las hacemos las personas, las construimos todos los días, en ese sentido tuve el placer de conocer a José Esteve, cuando estaba integrando el Rectorado de la Universidad en la parte de vinculación y transferencia con la sociedad y la verdad es que este valenciano, que tuvimos la suerte de tener en esta tierra, generó una impronta y aportó el conocimiento, su experiencia y la generosidad de transmitirlo a los demás”, remarcó.
“Esta escuela se caracteriza por tener grandes personas dirigiéndola y en ese sentido quiero aprovechar la ocasión para destacar lo importante que fue la presencia de María José Jara en la diplomatura que recientemente hemos dictado en conjunto”, expresó Bianchini. “Desde hace 60 años muchas personas vienen a aprender la primera industria que puso en marcha el ser humano, que fue este arte del fuego que es la cerámica, que nos permitió llegar hasta acá, salir de las cavernas, hacer vasijas donde poner agua y alimentos”, señaló.
La riqueza de la materia prima en la región
La industria extractiva viene desarrollándose desde la década de 1940 en vinculación con las demandas industriales. Las escuelas de cerámica de la región dependían del departamento de Extensión de la Universidad y proponían un acercamiento a la extracción y manipulación de los depósitos existentes en el departamento Zapala. El análisis de su composición y comportamiento y el uso y valor comercial que de sus propiedades físicas y químicas se desprenden.
Distinguir, modificar y utilizar pasta local para la propia producción, ha sido unos de los objetivos sostenidos en el tiempo por esta escuela.
En este sentido, Bianchini, señaló que “Zapala es un territorio rico en yacimientos de arcilla. Es una obligación de las instituciones del conocimiento, poner en valor esos yacimientos que no hay en otros lugares en el país”.
En el evento estuvieron presentes autoridades, concejales y funcionarios municipales, además de docentes, administrativos y auxiliares, alumnos y familiares del profesor José Esteve.