La vacunación infantil se desploma en Argentina y especialistas advierten riesgos sanitarios severos
La caída en las tasas de vacunación infantil encendió alarmas en todas las áreas de Salud del país. De acuerdo con los reportes más recientes de la cartera sanitaria, las vacunas obligatorias que se aplican entre los 5 y los 6 años registraron en 2024 los porcentajes más bajos desde mediados de la década de 2000. El panorama muestra que menos de la mitad de los chicos recibió los refuerzos correspondientes al ingreso escolar, lo que vuelve a exponer a la población infantil a enfermedades que estaban bajo control.
La tendencia también se replicó en las vacunas destinadas a quienes cumplen 11 años, que cayeron alrededor de diez puntos porcentuales. La baja más marcada corresponde a la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), que previene infecciones capaces de generar lesiones de alto riesgo. Según las cifras oficiales, sólo la mitad de las chicas y los varones en esa franja etaria recibió la dosis única prevista para este año.
Los datos históricos ayudan a dimensionar el retroceso: el refuerzo contra la poliomielitis, que entre 2009 y 2019 jamás descendió del 84%, quedó este año en 47,6%. Aunque la polio fue erradicada en Argentina, continúa circulando en distintos países y puede reintroducirse.
El sarampión vuelve a amenazar
La triple viral, que previene paperas, rubéola y sarampión, sufrió una reducción similar: la cobertura de la segunda dosis cayó a 46,7%, muy lejos del histórico cercano al 90%. Rüttimann insistió en que el refuerzo de los 5 años “protege de por vida y evita que los chicos funcionen como transmisores hacia bebés y personas vulnerables”.
El panorama regional tampoco ayuda. Esta semana, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó que el continente americano perdió nuevamente el estatus de región libre de transmisión endémica de sarampión, luego de que Canadá sostuviera circulación viral durante más de un año.
Hasta el 7 de noviembre de 2025, se notificaron 12.596 casos en diez países, una cifra 30 veces mayor que la de 2024.
En Argentina, la segunda dosis de la triple viral no superó el 50%. Desde Salud atribuyeron parte de esa caída a un cambio en la metodología de registro, que ahora incorpora cálculos por cohorte, aunque los especialistas advierten que la merma es real.
Otras vacunas en retroceso
El declive también afecta a otras inmunizaciones esenciales.
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La vacuna contra la varicela, destinada a reducir contagios que pueden ser graves en embarazadas y adultos mayores, alcanzó solo 45,8% de cobertura.
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La triple bacteriana celular, clave para prevenir la tos convulsa, cayó a 46,4%, el valor más bajo de los últimos registros.
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Entre los preadolescentes, la triple bacteriana acelular quedó en 54%, profundizando la tendencia descendente de los últimos años.
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La vacuna contra el meningococo, que protege de cuadros potencialmente letales en menores de dos años y corta la circulación en jóvenes, alcanzó apenas 51,9% en la población objetivo.
El impacto del discurso antivacunas
Para varios especialistas, entre ellos el pediatra e infectólogo Eduardo Atienza, el avance del fenómeno antivacunas explica buena parte del retroceso.
“El mensaje de las autoridades repercute directamente. Cuando desde el propio Ministerio de Salud se pone en duda la eficacia o la necesidad de las vacunas, la gente empieza a desconfiar”, señaló.
Atienza también cuestionó la falta de campañas públicas: “Durante décadas fue habitual ver avisos que recordaban vacunar contra el sarampión. Este año, eso prácticamente desapareció”.
El resultado es evidente: enfermedades que habían quedado relegadas a los libros de historia están reapareciendo. “Después de 25 años volvió el sarampión y, tras 40 años, los brotes de parotiditis. No son episodios aislados: la situación comenzó el año pasado y este año se profundizó”, advirtió.
La fotografía epidemiológica confirma un escenario que preocupa: menos vacunas, más riesgo, y un retroceso que, si no se revierte, volverá a abrir la puerta a enfermedades que el país había logrado controlar durante décadas.