La deuda ya no asfixia: Figueroa desactivó la pesada herencia
La deuda que dejó la gestión de Omar Gutiérrez fue, sin exageraciones, una de las mochilas más pesadas con las que debió cargar el actual Gobierno provincial. Sin embargo, lejos de resignarse a administrar la inercia del endeudamiento, Rolando Figueroa tomó una decisión política clara desde el primer día: ordenar las cuentas, cumplir con los compromisos y sacar a Neuquén del ahogo financiero para ponerla nuevamente en camino al desarrollo.
Esa estrategia ya ha mostrado resultados concretos y va por más. Este lunes 19 de enero, la provincia cancelará 26 millones de dólares correspondientes a una deuda contraída en octubre de 2023, cuando la gestión anterior estaba de salida. El dato no es menor: se trata de obligaciones asumidas en un contexto de cierre de ciclo político, que hoy deben ser afrontadas por un gobierno que decidió no patear vencimientos, sino enfrentarlos con responsabilidad.
El proceso de desendeudamiento se ajustó a lo planificado y fue contundente. Desde diciembre de 2023, la administración Figueroa logró reducir la deuda provincial en 460 millones de dólares, cerrando 2025 con un stock cercano a los 806 millones. En términos concretos, significa que una herencia que parecía inmanejable dejó de ser una amenaza constante para las finanzas provinciales.
El contraste con el pasado es evidente. Mientras Gutiérrez endeudaba a Neuquén sin que esos recursos se tradujeran en mejoras visibles para la población -incluso recurriendo a adelantos de regalías para pagar sueldos y aguinaldos-, el actual gobierno eligió otro camino. Achicó la planta política, eliminó gastos innecesarios, aplicó tolerancia cero a la corrupción y puso el foco en el cuidado extremo de cada peso del Estado.
El propio gobernador lo explicó con números sobre la mesa: de una deuda cercana a los 1.300 millones de dólares, ya se redujo un 38%. Y ese ordenamiento no implicó paralizar la provincia. Por el contrario, Figueroa remarcó que Neuquén cumple con sus acreedores mientras ejecuta alrededor de 1.000 millones de dólares en obra pública, un nivel de inversión que marca un récord incluso en un contexto nacional adverso.
Este saneamiento financiero se traduce en previsibilidad. Neuquén inicia 2026 con fecha confirmada de inicio de clases, acuerdos salariales firmados con todos los gremios estatales y un mercado laboral que muestra signos claros de dinamismo, al punto de liderar la generación de empleo privado en el país. Datos que no son casualidad, sino consecuencia directa de un Estado ordenado.
La deuda ya no es una soga al cuello, sino un problema en vías de resolución. Y eso cambia todo. Como señaló Figueroa, la sustentabilidad social, el cuidado del ambiente y el crecimiento económico van de la mano cuando hay una administración responsable. Neuquén empieza el año con cuentas más sanas y con la certeza de que el orden no es un fin en sí mismo, sino la base para mejorar la calidad de vida de su gente.