Piden colaboración para sostener el tratamiento de Lionel en Buenos Aires
La historia de Lionel es la de un pequeño gigante que, con apenas dos años, ya conoce los pasillos del Hospital Garrahan y el sonido persistente de los monitores. El 28 de diciembre los la familia cerró sus valijas en Neuquén y viajó a Buenos Aires. Allí, el pasado 7 de enero, “Lio” enfrentó su tercera cirugía cardíaca, la más compleja hasta el momento.
Desde su nacimiento, Lionel convive con una cardiopatía congénita severa. Según explicó su mamá, Solange Contreras, su corazón presenta una doble salida del ventrículo derecho, una comunicación interventricular amplia, estenosis subaórtica y una válvula mitral mal ubicada. “Es como si las piezas de su corazón estuvieran desordenadas”, describió. Esa condición obligó a una primera cirugía cuando tenía apenas 21 días de vida, una segunda a los seis meses y ahora esta nueva intervención decisiva.
En esta oportunidad, los médicos le practicaron una cirugía de Stansel, un procedimiento de alta complejidad que demandó siete horas de quirófano. “Fueron días muy críticos, momentos en los que sentíamos que no salía”, recordó Solange. Luego, Lionel sufrió un neumotórax, picos de fiebre de hasta 40 grados y una presión pulmonar que por momentos se disparaba, lo que obligó a ajustes constantes de medicación.
A pesar de todo, Lionel resistió. “Es un gladiador que vino a enseñarnos lo que es la fortaleza”, dijo su mamá, aún emocionada al recordar la primera noche después de la cirugía, cuando ella lloraba junto a la cama y su hijo, conectado al respirador, intentaba limpiarle las lágrimas.
Hoy, a casi dos semanas de la intervención, el niño continúa internado en terapia intermedia. Si bien la evolución cardíaca es favorable y la saturación de oxígeno mejoró, una infección en la herida quirúrgica retrasó el alta definitiva. Se detectó una acumulación de líquido en la sutura que requiere curaciones constantes y tratamiento con antibióticos. “Una enfermera lo notó a tiempo. Le debo la vida”, afirmó Solange, quien destacó también la calidad humana del equipo del Garrahan.
Mientras Lionel pelea su batalla médica, la familia enfrenta otra lucha silenciosa: sostener la vida cotidiana lejos de casa. La obra social cubre alojamiento solo para el paciente y un acompañante, pero la familia decidió alquilar un departamento adicional para que los abuelos maternos puedan cuidar a Guada, la hermana mayor de cuatro años.
“Para nosotros es importante estar juntos. Nos turnamos con mi marido para acompañar a Lio”, explicó Solange.
La estadía prolongada en Buenos Aires se vuelve cada día más difícil. El padre de Lionel es el único sostén económico del hogar y no cuenta con licencia paga: los días que no trabaja se descuentan. A eso se suman alquileres, comida y traslados urgentes al hospital, muchas veces de madrugada. “Los ahorros se van y los números no cierran”, reconoció Solange.
Aunque Lionel recibió el alta médica, el regreso a Neuquén aún no tiene fecha. Deberá permanecer en Buenos Aires para controles y seguimiento de la cirugía, mientras se espera que se estabilice la presión pulmonar y avance la cicatrización. Además, el equipo médico ya anticipó una nueva intervención: la cirugía de Fontan, prevista para fines de este año o comienzos de 2027.
Lejos de bajar los brazos, la familia se apoya en la fe y en la solidaridad. “Sólo pido que sigan poniendo a Lio en sus oraciones y que, si pueden ayudar, lo hagan. Por mínimo que sea, suma”, expresó su mamá.
Cómo ayudar a Lionel
La permanencia en Buenos Aires no tiene fecha de finalización y los gastos diarios continúan creciendo. La familia solicita acompañamiento solidario para poder sostener esta etapa.
Teléfonos de contacto: 299 655 2830 / 299 473 2217. También reciben aportes al alias lioelcampeon.
Bono contribución: $10.000
Se sortearán premios donados por familiares y amigos. Para adquirir números, comunicarse a los teléfonos de contacto.
La familia agradece también las cadenas de oración, que consideran fundamentales para atravesar este proceso con esperanza y fuerza, mientras sueñan con ver a Lio volver a jugar en su casa, en Neuquén.