Salta | Vinos de altura, montañas infinitas y el corazón de los Valles Calchaquíes
Pocos lugares del mundo logran combinar paisaje, cultura y vino con la intensidad que ofrece la Ruta del Vino de Altura de Salta. El recorrido atraviesa escenarios de una belleza hipnótica —como la Quebrada de las Flechas y la Quebrada de las Conchas— y enlaza pueblos con identidad profunda y ritmo propio, como Molinos, San Carlos, Seclantás y Cachi, donde la música, las artesanías y la hospitalidad siguen marcando el pulso de la vida cotidiana.
La experiencia se despliega a lo largo de dos caminos emblemáticos: la Ruta Nacional 68 y la mítica Ruta Nacional 40. Allí, entre cardones y cielos abiertos, se encuentran los viñedos más altos del planeta. No es sólo una curiosidad geográfica: la altitud, el clima seco y templado, y la marcada amplitud térmica imprimen a los vinos salteños un carácter inconfundible, de aromas intensos, colores vibrantes y sabores persistentes.
Los Valles Calchaquíes constituyen la principal zona vitivinícola de la provincia y un territorio privilegiado para el cultivo de uvas como Torrontés, Malbec, Cabernet Sauvignon, Tannat, Bonarda, Syrah, Barbera y Tempranillo. Las condiciones extremas del entorno obligan a la vid a dar lo mejor de sí, y ese esfuerzo se traduce en vinos de fuerte personalidad, reconocidos y premiados en concursos internacionales.
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