2026-04-06

Neuquén: el Operativo de Seguridad Balnearia que marca un nuevo estándar nacional

Con el cierre del Operativo de Seguridad Balnearia el 31 de marzo, no sólo se apagan los silbatos de los guardavidas: también queda encendida una historia de compromiso, prevención y trabajo en equipo que vuelve a posicionar a la ciudad como un ejemplo a nivel nacional.

Durante cuatro meses y medio -desde el 15 de noviembre-más de dos millones de personas eligieron los balnearios neuquinos para disfrutar del verano.

El número impresiona, pero más aún lo hace el detrás de escena: 166 guardavidas desplegados a lo largo de la costa, equipamiento de primer nivel y una red logística que convirtió al operativo en un modelo de gestión.

“Hay un estimado de 2 millones y medio de personas que pasaron por todos los balnearios de la ciudad de Neuquén en estos cuatro meses y medio”, destacó el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio.

Y agregó una definición que sintetiza el espíritu de la temporada: “El paseo costero y los balnearios son un atractivo turístico… un lujo en equipamiento, en infraestructura, pero también en seguridad”.

Ese “lujo” no es casual. Detrás hay planificación, inversión y una decisión política clara. El intendente Mariano Gaido acompañó el operativo con recursos y apoyo logístico, consolidando una estructura que hoy es observada desde otras ciudades del país. La articulación con Policía, Prefectura Naval Argentina, SIEN y equipos municipales permitió sostener un sistema que prioriza la vida por sobre todo.

En ese entramado, el rol de los guardavidas fue central. Más de 1.200 rescates se realizaron durante la temporada, una cifra que habla tanto del riesgo como de la capacidad de respuesta.

“El operativo fue exitoso, un éxito. Fue récord de visitantes… mucho trabajo en los puestos de guardavidas, mucha tarea en el área de náutica”, señaló Gabriel Rambado, quien lidera el dispositivo en el río Limay.

Sin embargo, el objetivo va más allá de las estadísticas. Rambado lo resume en una consigna que ya es marca registrada: “Este lema de ‘ahogado cero’ lo venimos sosteniendo hace siete años… y es gracias a mis compañeras y compañeros”.

La prevención, la educación y la presencia constante fueron claves para alcanzar ese objetivo, incluso frente a conductas imprudentes de algunos bañistas.

La temporada también dejó espacio para la comunidad. Actividades como “mini guardavidas por un día” acercaron la labor a las familias y reforzaron la conciencia sobre la seguridad acuática.

Y como cierre simbólico, los propios guardavidas protagonizaron una jornada de limpieza en sectores como Valentina y Solalique, demostrando que el cuidado del río también es parte de su vocación.

“Trabajar en seguridad no es sencillo, trabajamos con vidas humanas”, recordó finalmente Baggio como una velada advertencia sobre la responsabilidad que implica cada intervención.

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