Toti, el chimpancé que conmovió al mundo, podrá viajar a un santuario en Inglaterra por orden judicial
El Poder Judicial de Río Negro ordenó avanzar con el traslado del chimpancé Toti a un centro especializado en Inglaterra, al considerar que ya están dadas las condiciones sanitarias y técnicas necesarias para concretar el proceso de manera segura.
Pero la historia de Toti no empieza en un expediente judicial. Desde su nacimiento, el 29 de agosto de 1990 en el zoológico de Jorge Cutini, en Ezeiza, sólo tuvo contacto con dos individuos de su especie: su madre -de quien fue separado para ser trasladado a otro predio de Florencio Varela- y el chimpancé Coco, con quien compartió su vida en cautiverio en Córdoba. Desde 2013 permanece encerrado en Bubalcó, en la provincia de Río Negro. Su mundo fue reducido y limitado.
Hace casi una década, distintas organizaciones protectoras comenzaron a reclamar ante la Justicia su traslado a un santuario, con el objetivo de que pudiera vivir en condiciones más adecuadas y, sobre todo, en comunidad con otros chimpancés.
Durante más de un año, equipos técnicos de la Fundación Franz Weber y del Instituto Jane Goodall Argentina trabajaron en la evaluación y preparación de Toti. Los informes concluyeron que el animal está en condiciones de afrontar un traslado internacional planificado, con riesgos controlables y bajo supervisión especializada.
El destino elegido, el Monkey World Ape Rescue Centre, en Inglaterra, fue considerado el más adecuado por su experiencia en la rehabilitación de chimpancés provenientes de cautiverio. Allí, Toti no sólo encontrará mejores condiciones materiales, sino algo más profundo: la posibilidad de vincularse con otros de su especie, de aprender, de reconocerse.
En todos estos años, su historia trascendió fronteras. En 2022, la primatóloga británica Jane Goodall, una de las voces más influyentes en el estudio de grandes primates, hizo pública una carta en apoyo a su traslado. Desde Tanzania, donde trabaja desde hace más de seis décadas, fue clara: “Los chimpancés son seres extremadamente sociales. Para Toti, estar solo, sin nadie a quien acicalar o simplemente pasar el rato es una forma de tortura. Ningún chimpancé debe estar confinado”.
La resolución judicial establece, además, que las organizaciones intervinientes continuarán a cargo de la planificación técnica, sanitaria y logística del traslado, asumiendo los costos del proceso, mientras que Bubalcó deberá colaborar con las tareas preparatorias y la documentación necesaria.
El fallo reconoce que el traslado implica riesgos, pero sostiene que son mitigables frente a la posibilidad de ofrecerle a Toti una mejora sustancial y duradera en su calidad de vida.
Ahora comienza una nueva etapa. Habrá entrenamientos, controles veterinarios, gestiones y coordinaciones internacionales. Pero, por primera vez en mucho tiempo, el horizonte cambia. Finalmente, después de casi 36 años, Toti podrá tener una vida digna.