2026-05-05

Junín de los Andes

Llega a Neuquén la arquitecta que diseñó el circuito turístico religioso del Papa Francisco

Con más de tres décadas de trayectoria, Soraya Chayna se convirtió en una de las principales impulsoras del turismo religioso en la Ciudad de Buenos Aires, un segmento que pasó de ser una propuesta cultural a transformarse en un producto con proyección internacional.

Chayna destaca que Neuquén reúne condiciones únicas: paisajes imponentes, fuerte identidad cultural y una profunda raíz espiritual que se expresa tanto en santuarios como en manifestaciones de fe popular. “Tienen una combinación perfecta entre lo paisajístico, lo patrimonial y lo espiritual”, sostiene.

Entre los atractivos más representativos de Neuquén menciona el Vía Christi, considerado uno de los espacios más emblemáticos del turismo religioso en la Patagonia, así como los sitios vinculados a Ceferino Namuncurá, figura central de la devoción en la región y punto de conexión entre la cultura mapuche y la tradición católica.

La referente estará presente en el Encuentro Argentino de Turismo Religioso en Junín de los Andes, el 7 de mayo, con una capacitación de guías de sitios religiosos y de informantes del Camino de la Fe.

Desde sus inicios en 1991, Chayna diseñó y desarrolló circuitos turísticos en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, pero fue en 2013, tras la elección del Papa Francisco, cuando su trabajo alcanzó una importante dimensión. “Tomamos conciencia de lo que se nos podía venir”, recuerda sobre aquel momento en que, siendo gerente de visitas guiadas del Ente de Turismo porteño, recibió la noticia que cambiaría el mapa turístico local.

De esa coyuntura nació el Circuito Papal, una propuesta que demandó meses de investigación, entrevistas y relevamientos para reconstruir el paso de Jorge Bergoglio por la ciudad. El resultado fue inmediato: una fuerte demanda de visitantes y la llegada de medios internacionales de países tan diversos como Japón, Israel y cadenas del mundo árabe.

El crecimiento del turismo religioso no fue casual. Según Chayna, Buenos Aires supo capitalizar su diversidad cultural y arquitectónica, especialmente visible en sus templos.

Esa riqueza dio origen a programas innovadores como “Templos BA”, que ella misma impulsó junto a su equipo de guías, con recorridos que permiten ingresar a iglesias, sinagogas y mezquitas para conocer no solo su arquitectura, sino también los cultos y tradiciones.

En esa misma línea, la “Noche de los Templos” se consolidó como uno de los eventos más convocantes, con más de 40 mil personas en su última edición. La posibilidad de recorrer distintos credos en una misma jornada, con visitas guiadas y actividades culturales, explica en gran parte su éxito.

Para Chayna, el interés de los turistas es múltiple: espiritual, cultural y arquitectónico. “Lo desconocido llama la atención”, sostiene, y destaca que muchos visitantes buscan comprender otras religiones, compararlas con sus propias prácticas o simplemente admirar el patrimonio.

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