Día del Cáncer de próstata: se diagnostican más de 11.000 casos por año en Argentina
El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres en Argentina y, según datos del Ministerio de Salud de la Nación, cada año se diagnostican más de 11.600 nuevos casos, lo que representa cerca del 19% de todos los tumores malignos detectados en la población masculina.
Según un informe, este tipo de cáncer representa 18,7% de los tumores malignos en varones y la tasa de incidencia es de 42 casos por cada 100.000 hombres, aunque el dato publicado por el Instituto Nacional del Cáncer (INC) proviene de las estimaciones GLOBOCAN 2020, que continúa siendo la referencia utilizada en Argentina para incidencia nacional.
“Se trata de un tumor que se desarrolla en la glándula que está ubicada debajo de la vejiga y rodea al segmento inicial de la uretra. En sus etapas tempranas suele ser asintomático, lo que hace que la detección precoz sea especialmente importante”, comentó el Dr. Norberto Bernardo (M.N. 77.886), jefe de la División Urología del Hospital de Clínicas de la UBA.
Una vez avanzada la enfermedad, los síntomas más frecuentes son presencia de sangre en la orina; sensación de ardor o dolor al orinar; necesidad de hacer pis con más frecuencia o urgencia; dolor en la zona baja del abdomen o en región lumbar. Cuanto más temprano se detecte, mayores son las posibilidades de que el tratamiento sea eficaz.
“Uno de los principales problemas que dificultan la lucha contra esta enfermedad está relacionado con la falta de conciencia y educación sobre el cáncer de próstata en la población masculina. Si bien todavía muchos hombres llegan tarde a la consulta por miedo, vergüenza o desinformación, en los últimos años ha aumentado la cantidad de consultas y diagnósticos”, señaló Bernardo.
Entre las razones que explican el aumento de consultas menciona que “existe una mayor conciencia sobre la salud masculina y la importancia del control preventivo, lo que favorece diagnósticos más tempranos” y que “también influyeron los avances tecnológicos y la mayor difusión en medios y campañas de concientización”.
Prevención de la enfermedad: chequeos y hábitos saludables
En cuanto a las formas de detectar la enfermedad, el urólogo menciona que puede hacerse a través de exámenes de rutina, como la medición del antígeno prostático específico (PSA) y el examen rectal digital (ERD). Luego, a través de la biopsia se realiza la estadificación para determinar si el tumor está localizado o diseminado.
Uno de los principales factores de riesgo asociados es la edad, ya que la enfermedad es más común en hombres mayores de 50 años y el riesgo aumenta significativamente después de los 65 años, por lo que es de suma importancia realizar controles periódicos a partir de los 50 años.
Otros factores de incidencia directa incluyen una dieta alta en grasas saturadas, obesidad y falta de actividad física regular, mientras que los antecedentes familiares de la enfermedad también juegan un papel importante, ya que los hombres con parientes cercanos que han tenido cáncer tienen un mayor riesgo de desarrollarla y, en este caso, deben iniciar los chequeos a los 40.
“Hoy sabemos que no existe una prevención ‘absoluta’ del cáncer de próstata, pero sí hay hábitos saludables que pueden ayudar a disminuir el riesgo y, sobre todo, mejorar la salud general del hombre. Entre los más importantes están: mantener un peso saludable, realizar actividad física regular, llevar una alimentación rica en frutas, verduras y pescado, reducir el exceso de carnes procesadas y grasas saturadas, evitar el tabaquismo y el exceso de alcohol, y controlar factores metabólicos como hipertensión, diabetes y colesterol”, indicó el especialista.
Tratamiento y calidad de vida
En cuanto al tratamiento, Bernardo señala que los que existen actualmente han cambiado enormemente el impacto sobre la calidad de vida. “Hoy la tendencia es avanzar hacia terapias cada vez más personalizadas y menos invasivas. La cirugía robótica, las nuevas técnicas de radioterapia, la terapia focal en sus distintas variantes y la vigilancia activa en tumores de bajo riesgo permiten preservar mejor la continencia urinaria y la función sexual en muchos pacientes. También aparecieron nuevas terapias sistémicas, medicina de precisión y tratamientos dirigidos para enfermedad avanzada, cambiando notablemente el pronóstico de muchos pacientes”, explicó.
“Además, el abordaje moderno no se enfoca solamente en curar el cáncer, sino también en preservar la calidad de vida y la reinserción social y laboral del paciente. Esto incluye: menor dolor y menor tiempo de internación, recuperación precoz de la continencia urinaria, preservación de la función sexual cuando es posible, retorno más rápido al trabajo, al deporte y a la vida social, y un acompañamiento integral del aspecto emocional y psicológico. En muchos casos, los hombres continúan con una vida plenamente activa después del tratamiento”, señaló.
A fin de derribar algunos mitos frecuentes, el Dr. Bernardo sostuvo: “El cáncer de próstata sigue rodeado de muchos mitos y temores, principalmente vinculados al miedo al diagnóstico, a la pérdida de la función sexual o a la incontinencia urinaria. Muchos hombres todavía asocian automáticamente esta enfermedad con una sentencia grave o con una pérdida importante de calidad de vida, cuando en realidad hoy sabemos que, gran parte de los tumores prostáticos pueden diagnosticarse precozmente y tratarse con excelentes resultados”.
El valor de adelantarse a los síntomas y señales de alerta
En sus etapas iniciales, este cáncer no suele dar señales. Por eso, la recomendación es no esperar a sentirse mal para consultar al médico. La detección temprana se realiza mediante dos exámenes complementarios, el examen digital rectal y el análisis de sangre para medir el Antígeno Prostático Específico (PSA).
“Si bien el PSA puede dar falsos positivos o negativos, sigue siendo la herramienta fundamental para sospechar la enfermedad, cuyo diagnóstico definitivo se confirma mediante una biopsia. Detectarlo temprano cambia el pronóstico: el tratamiento es mucho más simple y efectivo”, señaló la Dra. Viviana Cantarutti, médica clínica de Ospedyc.
Cuando la enfermedad avanza, pueden aparecer síntomas que requieren consulta médica inmediata:
- En etapa temprana (si los hay): sangre en la orina o el semen, necesidad de orinar con mayor frecuencia (especialmente de noche) o dificultad para iniciar la micción.
- En etapa avanzada (metástasis): dolor óseo o de espalda, fatiga extrema, pérdida de peso involuntaria, debilidad en las piernas o disfunción eréctil. El tumor o sus tratamientos también pueden provocar secuelas como la incontinencia urinaria.
“No existe una fórmula matemática para prevenirlo, pero llevar un estilo de vida saludable reduce los riesgos. Los médicos recomiendan mantener un peso adecuado, hacer actividad física regular, no fumar y priorizar una dieta rica en frutas y verduras (alimentos como el tomate y el brócoli se asocian a una mejor salud prostática)”, finalizó la Dra. Cantarutti.