Mucho antes de ser una tradición: los sabores que ya estaban en la mesa cuando nació la Patria
Cada Día de la Independencia el ritual se repite: las ollas comienzan a humear desde temprano, el locro reúne a familias y amigos y las empanadas llegan a la mesa casi como una obligación. Pero la gastronomía de 1816 era bastante más rica y diversa que ese puñado de platos que hoy asociamos con la fecha.
La cocina de comienzos del siglo XIX estaba profundamente ligada al territorio. El maíz era el gran protagonista y se aprovechaba de múltiples maneras: en locros, humitas, tamales, mazamorras y guisos. El zapallo aportaba dulzor y textura, mientras que los porotos completaban preparaciones pensadas para alimentar durante largas jornadas.
El locro, de raíces prehispánicas, ya llevaba siglos cocinándose en el noroeste. Su esencia sigue siendo la misma: tiempo, fuego lento y paciencia. No era un plato refinado, sino una receta nacida del aprovechamiento de los ingredientes disponibles y de las largas cocciones que transformaban cortes humildes en comidas sustanciosas y llenas de sabor.
Leé la nota completa en Gurmeteando.Info
Neuquén al Instante