Cabalgatas con identidad neuquina: la propuesta de Gisella Porro en el Alto Neuquén
Hay lugares que dejan una huella desde la infancia. Para Gisella Porro, esa marca quedó grabada entre los veranos compartidos en el campo que su abuelo compró hace décadas, en cercanías de la Laguna Negra y del paso internacional Pichachén, en el Alto Neuquén. Años después, ese mismo paisaje se convirtió en el escenario donde, junto a su familia, decidió abrir las tranqueras para que visitantes de distintos lugares puedan conocer de cerca la vida de campo.
Hoy, Gisella es una de las prestadoras turísticas habilitadas por el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales y forma parte de una nueva generación de emprendedores que apuesta por el turismo rural como una forma de preservar las tradiciones y generar oportunidades en el norte neuquino.
"Mi vínculo con este lugar comenzó desde que era muy chica, cuando mi abuelo compró el campo. Desde entonces, todos mis veranos fueron ahí", recordó.
Aunque siempre sintió un profundo apego por ese rincón de la cordillera, nunca imaginó que terminaría convirtiéndolo en un emprendimiento turístico.
"Nunca estuvo en mis planes dedicarme a esto. Sí veía pasar turistas extranjeros por el campo y muchas veces nos visitaban, pero recién cuando uno de mis hermanos compartió la idea conmigo y con mi hija decidimos capacitarnos", expresó.
Ese fue el punto de partida. Junto a otros vecinos realizaron el Curso de Formación en la Actividad de Cabalgatas impulsado por el ministerio y la dirección de Turismo de Varvarco. La capacitación les permitió profesionalizar un conocimiento que la familia ya llevaba incorporado por generaciones y proyectarlo como una propuesta turística.
Mucho más que una cabalgata
El emprendimiento familiar invita a vivir una experiencia inmersiva en la naturaleza durante tres días, donde las cabalgatas son apenas una parte del viaje.
La propuesta busca que cada visitante comparta el ritmo de vida de un criancero, participe de las tareas del campo, disfrute de largas conversaciones alrededor del fogón y descubra un territorio prácticamente virgen.
"Queremos que el visitante conozca y comparta unos días de la vida del criancero. La cabalgata es una parte de lo que se van a llevar, porque las historias y las charlas que surgen en las noches a la orilla del fogón son inolvidables", explicó.
Los recorridos atraviesan algunos de los paisajes más impactantes del Alto Neuquén. Desde la Laguna Negra hasta la cascada Las Toscas, pasando por bosques de lengas y robles centenarios, los visitantes disfrutan de vistas privilegiadas hacia la Sierra Velluda y el volcán Antuco, en Chile.
"Creo que lo que se lleva todos los laureles es el almuerzo en el bosque de lengas y robles, rodeados por árboles milenarios y acompañados por el sonido de las aves", aseguró.
La experiencia también permite observar cóndores, guanacos, zorros, distintas especies de aves y, con algo de suerte, hasta choiques, en un entorno donde el silencio y el cielo patagónico son protagonistas.
Sabores del norte neuquino
La gastronomía ocupa un lugar central dentro de la propuesta. Las comidas son elaboradas en el momento, siguiendo recetas tradicionales de la región y utilizando técnicas de cocción típicas del campo.
Empanadas fritas en grasa, cocinadas al fuego en olla de hierro, chivo asado con leña de ñire, pan casero preparado en horno de lata, tortas fritas y otras especialidades forman parte del menú, que también contempla alternativas vegetarianas y opciones sin gluten para quienes lo requieren.
"La comida casera es una de las cosas que más destacan los turistas", comentó.
Las noches transcurren entre fogones y cielos completamente despejados, mientras que el descanso puede realizarse en carpas individuales de alta montaña o en la vivienda del campo, permitiendo una conexión plena con el entorno.
Una apuesta familiar
El proyecto moviliza mucho más que a Gisella. De manera directa trabajan dos personas, aunque alrededor de cinco integrantes de la comunidad participan de forma indirecta trasladando caballos, colaborando con la logística, el cuidado sanitario de los animales y el abastecimiento de alimentos.
En el establecimiento poseen más de veinte caballos, protagonistas indiscutidos de cada travesía.
Como ocurre con muchos emprendimientos turísticos, el camino también estuvo acompañado de incertidumbres.
"Los riesgos siempre están. Todo lo que hemos generado lo volvimos a invertir y todavía falta mucho. Abandonar nunca, pero sí tuve muchos miedos", reconoció.
Sin embargo, asegura que la pasión por el lugar y por los caballos siempre fue más fuerte. "Hacer este trabajo en el lugar que me apasiona y con caballos es de otro nivel."
Nuevos desafíos
La familia Porro ya trabaja en una nueva propuesta turística que comenzará a desarrollarse durante la próxima primavera en Taquimilán Arriba, a unos 35 kilómetros de Chos Malal.
Será un circuito de aproximadamente diez kilómetros de recorrido a caballo, pensado para realizar durante una jornada completa, con almuerzo campestre, contacto con animales de granja y la posibilidad de observar fauna silvestre como guanacos, zorros, choiques y numerosas especies de aves.
Al mismo tiempo, celebran el anuncio de la pavimentación de la Ruta Provincial 6 hacia el paso Pichachén, una obra que facilitará el acceso a la región y potenciará el desarrollo turístico del Alto Neuquén.
Mientras tanto, Gisella mantiene intacto el objetivo con el que comenzó este proyecto familiar: que cada visitante regrese a su hogar con la sensación de haber vivido, aunque sea por unos días, el auténtico espíritu de la vida de campo en uno de los rincones más sorprendentes de la provincia del Neuquén.
Más información:
Instagram: @aventurascordilleranas
WhatsApp: +54 9 2942 55-5561