Día de la Mujer Neuquina: la historia que nos debíamos ¿por qué impulsamos el 9 de junio?
La política sólo adquiere verdadero sentido cuando es capaz de interpretar los tiempos, leer las demandas profundas de la sociedad y transformar la memoria colectiva en políticas de Estado tangibles. Neuquén atraviesa un momento clave de su vida democrática, un tiempo donde las mujeres somos parte de esa discusión fundamental.
En este escenario de debate y madurez institucional, saldar la deuda histórica con las mujeres que forjaron los cimientos de nuestra provincia ya no admite dilaciones. No se trata de una concesión simbólica ni de un gesto de cortesía legislativa: es espacio, visibilidad y un reconocimiento fijo para nuestras pioneras.
Por eso, junto a mi compañera de banca Graciela López, decidimos impulsar desde el norte neuquino y presentar formalmente en la Legislatura provincial el proyecto para instituir el 9 de junio como el Día de la Mujer Neuquina.
Cuando rastreamos los orígenes de nuestra autonomía provincial, encontramos una figura emblemática cuya trayectoria sintetiza la esencia misma de nuestra identidad: María Enriqueta Anderson.
Enriqueta no nació en nuestro suelo, pero lo eligió con una devoción inquebrantable. Llegó desde Rosario en 1934, con apenas 18 años y su título de maestra bajo el brazo. En una época donde el territorio era pura distancia y olvido, recorrió las aulas de Chochoy Mallín, Moquehue y Villa La
Angostura, compartió la vida con las comunidades mapuches Puel y Quinchao, y más tarde se radicó en Zapala. Conoció en primera persona las postergaciones del interior profundo y entendió que la docencia y el compromiso social debían transformarse en acción política.
Esa militancia la convirtió, en 1954, en la primera mujer electa para representar a Neuquén en el Congreso de la Nación. Y fue un 9 de junio de 1955 cuando Enriqueta protagonizó un hito político fundacional: tomó la palabra en la Cámara de Diputados para denunciar que los neuquinos éramos tratados como “ciudadanos de segunda” administrados desde la lejanía y el centralismo porteño.
Su encendido reclamo por soberanía política y derechos cívicos fue el motor decisivo que derivó, días más tarde, en la sanción de la Ley Nacional N.º 14.408, que transformó formalmente a Neuquén en provincia.
Ese discurso no fue solo una pieza oratoria; fue un acto de soberanía popular encabezado por una mujer. Instituir el 9 de junio es recuperar ese gen fundacional: la defensa irrenunciable de nuestra autonomía y de nuestro federalismo frente a cualquier intento de centralismo.
El proyecto que hoy está en manos de las y los legisladores provinciales escapa deliberadamente al homenaje estéril. Propone herramientas concretas para que la memoria sea activa, pedagógica y transformadora:
- Repositorios digitales provinciales y municipales: La creación de un archivo vivo y abierto que preserve fotografías, relatos orales y documentos históricos. Queremos visibilizar a nuestras cantoras del norte, a las machis, a científicas como Claudia Della Negra, a pioneras de la salud que diagramaron nuestro plan sanitario, al coraje de Madres de Plaza de Mayo como Lolín Rigoni e Inés Ragni, a maestras ejemplares como Lucy Cantero y Desideria Landestoy, o a la primera vicegobernadora Ana Pechen. Pero, fundamentalmente, queremos que en ese registro estén nuestras abuelas, madres y vecinas anónimas que levantaron cada pueblo.
- Inclusión transversal en el calendario escolar: Para que en cada rincón de la cordillera, la meseta y los valles, nuestras infancias aprendan que la historia de Neuquén fue escrita con letra propia por sus mujeres, fortaleciendo el arraigo y la vocación comunitaria.
- Distinción legislativa anual: Un galardón de la Legislatura que no solo reconozca trayectorias consolidadas, sino que impulse y financie el talento de las jóvenes que hoy se forman e investigan en nuestras universidades e institutos terciarios para construir el Neuquén que viene.
Esta propuesta nació en Chos Malal como una muestra clara de que es posible trascender las trincheras partidarias cuando el horizonte es el bien común. En el Concejo Deliberante aprendimos que la diversidad de miradas no debilita los proyectos, sino que los robustece.
Ese mismo espíritu es el que hoy trasladamos al ámbito provincial. Cada mañana, cuando veo a las madres abrigar a sus hijos para llevarlos a la escuela en moto bajo heladas extremas, a las docentes que hacen patria en el paraje más remoto o a las trabajadoras que sostienen la vida comunitaria, confirmo que la provincia no se detiene gracias a ese esfuerzo diario e invisible.
El expediente ya inició su curso formal y pronto será tratado en comisiones. Las distintas fuerzas políticas tienen en sus manos la oportunidad histórica de enriquecer la norma, escuchar la voz de las comunidades y convertir esta iniciativa en ley.
Neuquén tiene una deuda con su historia y con su futuro. El momento político es ahora: sancionar el 9 de junio como el Día de la Mujer Neuquina es consagrar por ley que el destino de esta provincia se escribe con el protagonismo, el coraje y la dignidad de sus mujeres.
Nota de opinión por María Virginia Della Chá
Docente y Concejala de Chos Malal