2026-08-21

Daniela Hernández, una mirada neuquina para descubrir el mundo del Pinot Noir

Hay quienes encuentran en el vino una bebida y quienes descubren detrás de cada copa un territorio, una historia y un universo de posibilidades.

En la semana del Día del Pinot Noir, comparte su mirada sobre una variedad que expresa los matices de la Patagonia y destaca la importancia de formar profesionales capaces de acompañar el crecimiento de la producción regional, Daniela Hernández.

Técnica en gastronomía y sommelier, logró unir ambas profesiones para trabajar en torno a un objetivo que atraviesa su trayectoria, poner en valor el patrimonio gastronómico de Neuquén.

Su actividad se desarrolla en diferentes ámbitos. Actualmente trabaja en educación, asesoramiento y capacitación de emprendimientos vinculados con el vino y la gastronomía. También acompaña a bodegas en el desarrollo de productos y en su comercialización, participa en proyectos para destilerías de la región y trabaja con equipos gastronómicos para fortalecer el servicio. “Pude unir las dos profesiones en pos del patrimonio gastronómico de Neuquén”, resume.

El crecimiento que experimentó la producción de vinos y bebidas regionales también demanda nuevos perfiles profesionales. En ese desafío se encuentra parte del trabajo que desarrolla Hernández en un centro de formación profesional de Neuquén, donde dicta el curso de Asesor de Vinos y Bebidas. 

La propuesta apunta a formar personas preparadas para brindar asesoramiento y acompañar al consumidor desde el conocimiento, especialmente en un contexto donde las bebidas elaboradas en la región adquieren cada vez mayor protagonismo.

Para Hernández, no alcanza con producir buenos vinos, también es necesario contar con personas capacitadas para comunicarlos, presentarlos y ofrecerlos adecuadamente. “Necesitamos gente capacitada para que esté amablemente al servicio del otro”, explica. La formación se convierte así en una herramienta para fortalecer toda la cadena de valor, desde quienes elaboran hasta quienes reciben al visitante o al consumidor en una mesa.

El Pinot Noir y el pulso de la Patagonia

En el universo de las variedades que encuentran en la Patagonia un territorio especialmente interesante, el Pinot Noir ocupa un lugar destacado. Hernández señala que, más allá de sus diferentes estilos -rosado, tinto, blanco, seco o dulce-, existe una característica que permite reconocerlo y que también orienta uno de los aspectos fundamentales de su servicio, su perfil ácido.

Esa acidez, explica, marca el “pulso” del vino y hace especialmente importante cuidar la temperatura de servicio. “Le cuidamos mucho servirlo de manera fresca”, señala, para poder disfrutar plenamente de sus características y de aquellas expresiones que también remiten a la identidad de la región patagónica.

El Pinot Noir aparece así como una variedad capaz de acompañar diferentes momentos y propuestas gastronómicas, pero también como una expresión del lugar donde se produce.


Una copa en las bardas neuquinas

Para imaginar una experiencia con Pinot Noir no hace falta ir demasiado lejos. Desde Neuquén capital, Daniela Hernández propone un escenario cercano y profundamente identificado con el paisaje local, las bardas neuquinas.

La elección del vino dependería de la época del año y de las condiciones de cada estación. Un Pinot Noir rosado, dulce o seco; blanco o tinto; con madera o sin ella. Las posibilidades se adaptan al momento y a la temperatura. ¿Y para acompañarlo? Una buena tabla de embutidos elaborados por productores de la región.

“Las bardas, para mí, sería un paisaje ideal, cercano y sin excusas”, sostiene. La propuesta sintetiza buena parte de su mirada, disfrutar el vino no solamente como producto, sino como parte de una experiencia que reúne paisaje, gastronomía, producción local y encuentro.

Una profesional que acompaña a los productores

El trabajo de Hernández también se desarrolla detrás de escena. Acompaña a bodegas en el desarrollo de productos y trabaja en sus espacios comerciales y stands, donde contribuye a comunicar y presentar los vinos.

También desarrolla productos para destilerías de la zona y elabora fichas técnicas que permiten ordenar y potenciar su comercialización, buscando que cada emprendimiento pueda presentar sus productos de manera articulada y con un hilo conductor.

A esto se suma el trabajo con equipos gastronómicos de la región. La capacitación y el desarrollo de quienes están vinculados al servicio son otra de las áreas en las que pone sus conocimientos a disposición de los emprendimientos.

Así, su tarea atraviesa distintos eslabones de una actividad que en Neuquén crece y se diversifica.

El valor de construir identidad

Su historia profesional refleja una tendencia que también atraviesa a la gastronomía y la vitivinicultura neuquina, la necesidad de construir identidad a partir de lo que se produce en el territorio. 

El vino, en ese proceso, ocupa un lugar privilegiado porque puede reunir en una misma copa el trabajo de productores, las características del suelo y el clima, el conocimiento técnico, la gastronomía y la cultura de una región.

En la semana del Pinot Noir, su mirada invita a descubrir esa variedad desde una perspectiva diferente, no solamente como una bebida para degustar, sino como una puerta de entrada a los sabores, los paisajes y las personas que construyen la identidad gastronómica de Neuquén.

Y, en ese recorrido, una copa fresca de Pinot Noir, una tabla de productos regionales y las bardas como paisaje pueden convertirse en una sencilla pero auténtica manera de brindar por lo que Neuquén produce.

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