2026-09-11

Domuyo, territorio de glaciares, aguas termales y especies únicas

En el norte de la provincia del Neuquén, entre los departamentos Chos Malal y Minas, se encuentra el Área Natural Protegida Domuyo, un territorio caracterizado por montañas, glaciares, aguas termales, lagunas y una biodiversidad singular. Se puede acceder desde Varvarco, por la ruta provincial Nº 43, y desde Tricao Malal, por la ruta provincial Nº 68.

Creada en 1989, el área tiene como objetivo proteger ambientes y especies representativas de las estepas patagónica y altoandina, además de importantes elementos del patrimonio cultural y arqueológico. Su paisaje está dominado por el Domuyo, las manifestaciones termales y una particular comunidad de algas verdeazules termófilas, capaces de desarrollarse en aguas de elevada temperatura.

Con 4.709 metros sobre el nivel del mar, el Domuyo constituye la mayor elevación de la Patagonia. En su cumbre existen extensos glaciares que alimentan arroyos que forman dos de los ríos más importantes de la región: hacia el oeste, el río Neuquén, y hacia el este, el río Colorado. Los cursos de agua que descienden desde el Domuyo atraviesan la montaña y forman profundos cañadones, encajonados entre grandes afloramientos rocosos que caracterizan buena parte del paisaje.

El agua también da lugar a uno de los fenómenos naturales más particulares del área. Asociadas al cerro Domuyo se encuentran numerosas manifestaciones termales: géiseres, fumarolas, vertientes y arroyos de aguas calientes. El Humazo, Las Olletas, Los Tachos, Aguas Calientes, La Bramadora y Rincón de las Papas forman parte de este conjunto.

En el arroyo Aguas Calientes se desarrolla una comunidad de algas verdeazules termófilas, adaptadas a vivir en condiciones de elevada temperatura. Estas pequeñas algas constituyen la base de una particular comunidad de invertebrados, integrada por moluscos, insectos y arácnidos. Entre ellos se encuentran la mosca del Domuyo, una especie especialmente adaptada a este ambiente y capaz de sumergirse en las aguas calientes para alimentarse, y una especie de crustáceo endémica denominada Hyalella domuyo, descubierta recientemente.

La diversidad de ambientes favorece también la presencia de una amplia variedad de especies adaptadas a las condiciones de montaña. En las partes bajas predominan los pastizales de coirón y arbustos como el neneo, la chilladora y la tara. En los sectores más elevados se desarrolla un semidesierto, donde sobreviven especies capaces de soportar condiciones extremas de sequedad, frío, viento y nieve, entre ellas las pequeñas violas.

En los cajones montañosos de la Cordillera del Viento aparecen formaciones de ñires, conocidos localmente como roblecillos, y otros árboles como radales, chacayes, maitenes y colimamil. Este último es un arbusto de porte arbóreo, endémico de Argentina, cuya población en Domuyo, junto con la existente en El Tromen, representa el límite sur de su distribución.

Las lagunas La Totora y Los Cheuques constituyen otros ambientes destacados. Sus juncales brindan refugio y sitios de nidificación para numerosas aves acuáticas, entre ellas el junquero, una especie de distribución muy restringida en la Patagonia.

En los arroyos de aguas correntosas, como Atreuco y Covunco, encuentra su hábitat el pato de los torrentes, una especie adaptada a los cursos de agua de montaña y categorizada como “en peligro de extinción” en la provincia del Neuquén.

La fauna incluye también pumas, zorros colorados, chinchillones, águilas moras y numerosas especies de aves altoandinas. El cóndor es un habitante frecuente y encuentra allí sitios de nidificación. Entre los reptiles se destaca la lagartija del Domuyo, una especie endémica estricta de este ambiente.

Además de sus valores naturales, el ANP Domuyo forma parte de un territorio utilizado históricamente por pobladores. Entre noviembre y abril, los campos de veranada reciben a crianceros que practican la trashumancia y se trasladan junto con sus animales hacia las zonas altas durante el verano.

El área conserva sitios de valor histórico y cultural, como antiguos corrales de piedra, molinos harineros y la Capilla de Ailinco. Cada 11 de febrero, durante la celebración del día de la Virgen de Lourdes, patrona de los crianceros, veranadores y pobladores de localidades cercanas se reúnen en este lugar. Desde Tricao Malal, una tradicional procesión a caballo atraviesa la Cordillera del Viento hasta llegar a la capilla.

La historia de Domuyo también está vinculada con la figura del doctor Gregorio Álvarez, considerado el primer médico y científico nativo de la Patagonia. Fue pionero en explorar, investigar y poner en valor el cerro Domuyo y sus vertientes termales. También fue el primero en documentar las propiedades terapéuticas de sus algas y barros para afecciones dermatológicas y reumáticas.

Su trabajo incluyó, además, el rescate y registro del patrimonio oral de la zona. Álvarez documentó la riqueza de la toponimia y recuperó las leyendas de los crianceros vinculadas al cerro, entre ellas la de la joven encantada que se peina en la cumbre con un peine de oro, el misterioso tronco de oro enterrado entre los hielos y la furia de sus guardianes mitológicos -el toro de cuernos dorados y el potro renegrido-, a quienes se atribuye el origen de tempestades ante la presencia de intrusos.

Por sus características naturales y culturales, el ANP Domuyo ofrece distintos paisajes y ambientes para actividades recreativas y de interpretación de la naturaleza. Entre sus principales atractivos se encuentran Aguas Calientes, Los Tachos, Las Olletas, el cerro Domuyo, los arroyos Atreuco y Covunco y las lagunas La Totora y Los Cheuques. En los sectores habilitados se pueden realizar actividades como senderismo, trekking, baños termales, observación de flora y fauna y recorridos vehiculares por caminos habilitados.

Sobre la ruta provincial Nº 43 se encuentra la oficina de guardaparques del área protegida. Desde allí, el personal desarrolla tareas destinadas a proteger los valores de conservación de Domuyo, que incluyen controles, monitoreos de especies de valor especial y asistencia a los visitantes, entre otras acciones.

El trabajo de los guardaparques resulta fundamental para el cuidado de este territorio y para acompañar el desarrollo de actividades vinculadas al turismo de naturaleza. Su presencia permite fortalecer las tareas de conservación, brindar información a quienes recorren el área y contribuir a que el patrimonio natural y cultural pueda ser conocido y valorado bajo criterios de protección.

El ANP Domuyo reúne la mayor elevación de la Patagonia, glaciares, aguas termales, especies únicas, ambientes de alta montaña y una profunda tradición trashumante. Su conservación permite que estos valores naturales y culturales continúen formando parte del patrimonio de la provincia del Neuquén.

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