2026-09-25

Nalca: la planta nativa del Norte Neuquino que une medicina popular, cultura y conservación

En los sectores más húmedos de Cañada Molina crece una planta que se distingue a simple vista por sus enormes hojas: la nalca, conocida también como pangue. La Gunnera tinctoria forma parte de las especies nativas protegidas en esta Área Natural Protegida y ocupa un lugar especial en los conocimientos tradicionales del Norte neuquino.

Su valor no se limita a la biodiversidad. Durante generaciones, los pobladores de la región incorporaron distintas partes de la planta a prácticas de medicina popular. A sus hojas y otros componentes se les atribuyen usos tradicionales relacionados con el alivio de la fiebre, la desinflamación y la cicatrización. Estos conocimientos forman parte del patrimonio cultural asociado al territorio y se transmiten entre generaciones.

La nalca también posee una particularidad que quedó reflejada en su denominación científica. Su nombre, Gunnera tinctoria, alude a su capacidad para aportar una tintura de tonalidad violeta, otra de las propiedades que distinguen a esta especie.

En Cañada Molina, estos saberes conviven con las tareas de conservación que realizan los guardaparques. Periódicamente se recolectan semillas de nalca y de ciprés de la cordillera, material que luego es destinado a espacios donde se producen plantines y se desarrollan experiencias educativas vinculadas con la flora nativa.

Parte de las semillas recolectadas llega al Vivero Provincial de Huinganco y a la Escuela Primaria Forestal N.º 162 de Charra Ruca. Allí, la reproducción de especies autóctonas permite acompañar acciones de restauración y acercar a estudiantes y comunidades al conocimiento de la vegetación característica del norte neuquino.

La nalca es una planta herbácea de gran porte, reconocible por sus hojas perennes de grandes dimensiones. Su presencia está asociada a ambientes húmedos, como los que se encuentran en distintos sectores de Cañada Molina. Su conservación permite mantener no solo una especie propia de estos ambientes, sino también parte de los conocimientos que las comunidades construyeron alrededor de ella.

Un bosque singular en la Cordillera del Viento

Cañada Molina celebra cada 21 de septiembre un nuevo aniversario como Área Natural Protegida. Está ubicada en la Cordillera del Viento, en el departamento Minas, a pocos kilómetros de Huinganco y Andacollo, y conserva uno de los bosques de ciprés de la cordillera más singulares de Neuquén.

Los ejemplares de Austrocedrus chilensis que sobreviven en este sector resistieron durante siglos condiciones climáticas adversas, incendios y la intervención humana. El bosque constituye, además, el límite septentrional de distribución del ciprés de la cordillera, lo que le otorga especial interés científico y ambiental.

La protección comenzó en 1993, cuando Cañada Molina fue declarada Monumento Natural Provincial. En 2008, la Ley Provincial N.º 2594 la incorporó al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas.

Desde entonces, la conservación del ciprés se complementa con el cuidado de otros ambientes y especies nativas, entre ellas la nalca. El trabajo cotidiano de los guardaparques permite relevar, recolectar semillas y acompañar procesos de reproducción de plantas autóctonas, además de generar instancias de educación ambiental.

Así, una planta asociada a la medicina popular y a los saberes del Norte neuquino también se convierte en una puerta de entrada para conocer la biodiversidad de Cañada Molina: sus propiedades, sus usos tradicionales y su reproducción forman parte de una misma historia de conservación y transmisión cultural.

Para llegar desde Chos Malal se debe tomar la ruta provincial 43 y continuar por la ruta provincial 39 hasta el paraje Charra Ruca, donde el paisaje de montaña comienza a revelar la presencia del bosque de cipreses.

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