Nació sordo, sufrió bullying y estuvo a punto de rendirse: hoy es el primer abogado hipoacúsico de la Patagonia
Esteban Fontana tenía ocho años cuando sintió que ya no podía más. Había nacido sordo y desde muy pequeño conocía demasiado bien las burlas, el aislamiento y los golpes. Aquella tarde estaba en su casa, cuando su hermana Noelia lo encontró en uno de los momentos más desesperados de su infancia.
“Esperá, porque en el futuro te esperan cosas muy lindas”, le dijo. Esteban decidió esperar.
Muchos años después, aquel chico se convirtió en abogado. Y no en uno más: según la documentación presentada ante la Legislatura neuquina, es el primer abogado hipoacúsico de Neuquén y de la región patagónica.
Su historia comenzó con un diagnóstico temprano. Los médicos descubrieron cuando era apenas un bebé que había nacido sordo. No existían antecedentes similares en su familia y sus padres comenzaron entonces un largo camino para acompañarlo. Encontraron un fonoaudiólogo que trabajó con él durante veinte años.
Así aprendió a leer, modular y hablar. Como él mismo lo describe, fue construyendo “palabra por palabra un puente hacia el mundo”. Pero aprender a comunicarse era apenas una parte de la batalla.
Desde los cinco años sufrió bullying en el ámbito escolar y barrial. Recuerda burlas, humillaciones, golpes y aislamiento. También la bronca de no comprender por qué le había tocado vivir de ese modo.
A los ocho años llegó el episodio que marcaría un antes y un después. En medio de una profunda desesperación, pensó en quitarse la vida. Su hermana Noelia apareció en ese momento, habló con él y pronunció aquella frase que Esteban todavía conserva.
Del autodidactismo a recibirse con honores
El camino universitario tampoco estuvo libre de obstáculos. Esteban estudió Derecho en la Universidad Siglo 21 y debió enfrentar problemas de accesibilidad y dificultades en la comunicación pedagógica.
Ante la falta de aulas adaptadas, tuvo que sostener parte de su formación mediante el estudio autodidacta y el acompañamiento de sus compañeros. Aun así, culminó la carrera con honores y obtuvo una calificación sobresaliente en la defensa de su trabajo final de grado, dedicado a “La Maternidad en el Servicio Penitenciario”.
El logro tiene, además, una dimensión que excede su historia personal: evidencia las barreras que todavía enfrentan las personas con discapacidad para acceder y transitar la educación superior.
“Demostré que la discapacidad no define lo que uno puede lograr, que la mente y el corazón son más fuertes que cualquier obstáculo”, escribió Esteban al reconstruir su propia historia.
La Legislatura busca reconocer su historia
La trayectoria de Fontana llegó ahora a la Legislatura de Neuquén. El diputado Gerardo Gutiérrez presentó un proyecto para declarar de interés legislativo su logro académico y reconocerlo como el primer abogado hipoacúsico de la provincia y la Patagonia. La iniciativa cuenta con la adhesión de legisladores de distintos bloques.
El proyecto propone, además, destacar su trayectoria como un ejemplo de superación y un hito de inclusión socioeducativa, y plantea la necesidad de eliminar las barreras físicas, comunicacionales y pedagógicas que todavía enfrentan las personas con discapacidad.
En los fundamentos, la iniciativa pone el acento precisamente en esas dificultades: señala que Fontana debió atravesar su formación universitaria sin contar siempre con herramientas adecuadas de accesibilidad y que, ante la falta de aulas adaptadas, recurrió al estudio autodidacta y a sus compañeros.
Su graduación, entonces, no sólo suma un antecedente inédito para Neuquén y la Patagonia. También vuelve visible un desafío todavía pendiente: garantizar que el acceso y la permanencia en la educación superior no dependan de la capacidad individual para superar barreras que el propio sistema debería eliminar.