2026-10-02

Ciencia en territorio

Con apoyo del sector académico, Chorriaca busca una solución para gestionar sus residuos

En Chorriaca, el desafío ambiental comenzó con una pregunta concreta: ¿cómo gestionar los residuos de una comunidad de alrededor de 500 habitantes sin crear un basural a cielo abierto? La búsqueda de una respuesta se convirtió en uno de los proyectos seleccionados por Ciencia en Territorio, el programa que impulsa el Gobierno de la Provincia del Neuquén -a través de la Agencia Neuquina de Innovación para el Desarrollo (Anide)- para vincular las capacidades científicas y tecnológicas con las necesidades de las distintas regiones.

El acta para dar inicio a esta investigación fue firmada días atrás, durante un acto que presidió el gobernador Rolando Figueroa y que contó con la participación del ministro jefe de Gabinete Juan Luis Ousset de quien depende ANIDE. Allí, se destacó el alcance de este y los otros cuatro proyectos seleccionados a través de Ciencia en Territorio y se anticipó su continuidad mediante una nueva convocatoria que alcance a las siete regiones que integran la provincia. La intención es identificar problemáticas locales y buscar posibles soluciones apelando al apoyo del ecosistema científico y tecnológico neuquino.

El proyecto “Gestión ambientalmente sustentable de residuos en localidades dispersas: el caso de Chorriaca” es dirigido por el licenciado en Saneamiento y Protección Ambiental y especialista en Biotecnología Industrial Emiliano Liciotti y propone diseñar e implementar, junto con la comunidad, un modelo integral para gestionar los residuos sólidos urbanos. Reúne a profesionales vinculados con la higiene, la seguridad y el control ambiental, y articula a la Universidad de Flores con la Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud de la Universidad Nacional del Comahue.

La iniciativa contempla trabajar desde el origen, buscando reducir la cantidad de residuos generados, incorporar nodos estratégicos para el acopio de materiales reciclables y establecer un sitio de disposición final de baja escala para aquellos residuos que no puedan ser recuperados.

La propuesta parte de las características propias de Chorriaca: una localidad pequeña y dispersa, con una fuerte relación de la comunidad con su entorno natural. Por eso, el objetivo no es trasladar un modelo diseñado para una ciudad de mayor escala, sino construir una alternativa adecuada a las condiciones del territorio.

De un problema a una oportunidad

El proyecto surgió a partir de una necesidad planteada por la propia comunidad durante la gestión de Gustavo Coatz como delegado regional del Alto Neuquén. El actual secretario de Interior recordó que el presidente de la Comisión de Fomento y el lonco de la comunidad plantearon desde el comienzo de la gestión la preocupación por la disposición de los residuos.

“Lo que inicialmente parecía un grave problema se convirtió también en una hermosa oportunidad”, señaló Coatz. Como Chorriaca no cuenta con un basurero, es posible pensar desde el inicio una solución diferente antes de que el crecimiento de los residuos genere un problema mayor para la comunidad.

“El desafío es cómo logramos que esta comunidad de cerca de 500 personas pueda gestionar sus residuos sin crear un basurero”, explicó.

Para Coatz, la particular relación de la comunidad con la naturaleza también constituye un punto de partida para pensar el proyecto. “Estas comunidades tienen un amplio vínculo con la naturaleza y con el medio ambiente”, destacó en referencia a la comunidad mapuche.

A partir de esa necesidad, la propuesta busca recurrir al conocimiento científico para definir cuáles son las herramientas y prácticas más adecuadas para la localidad.

Un modelo pensado para localidades pequeñas

El proyecto tendrá una mirada integral sobre la gestión de los residuos. No se trata solamente de definir dónde disponer la basura, sino de trabajar sobre todo el circuito: qué residuos se generan, cómo reducirlos, cuáles pueden recuperarse y qué hacer con los materiales que finalmente deben ser descartados.

Para eso, la propuesta incorpora la participación de la comunidad en el diseño e implementación del modelo, con la intención de que las soluciones sean apropiadas por los propios habitantes y puedan sostenerse en el tiempo.

El secretario general de Anide, Joaquín Perren, expresó que este trabajo busca generar conocimiento que trascienda el caso particular de Chorriaca. La experiencia podría convertirse en una referencia para otras localidades pequeñas que enfrentan desafíos similares en materia de residuos.

“Este y los otros cuatro proyectos seleccionados mediante la primera convocatoria de Ciencia en Territorio son pruebas pilotos, son soluciones basadas en el conocimiento y si son exitosas van a poder ser replicables a toda la provincia -dijo Perren-. De ahí el valor de este programa. Es la pata científica del modelo neuquino”

Ciencia aplicada a las necesidades del territorio

El caso de Chorriaca refleja uno de los objetivos centrales de Ciencia en Territorio: partir de una problemática concreta planteada desde una comunidad y convertirla, junto con investigadores y especialistas, en un desafío abordable. “Lo mejor es preguntarles a los científicos, a los investigadores y a las personas que decidieron postular este problema cómo lo hacen, cuál sería la mejor manera”, expresó Coatz.

El programa busca fortalecer la articulación entre las comunidades, las instituciones públicas y el sistema científico-tecnológico que trabaja en la provincia, para que el conocimiento pueda transformarse en soluciones con posibilidades concretas de implementación.

En Chorriaca, el desafío es anticiparse al problema y construir una solución antes de que exista un basural. La apuesta es que una localidad pequeña pueda gestionar sus residuos de manera ambientalmente sustentable y que la experiencia sirva, además, para pensar respuestas para otras comunidades del Alto Neuquén.

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