2026-10-13

Prestadores del Neuquén

El amor por los caballos que se convirtió en una experiencia turística en Caviahue

Hay mañanas en La Vega en las que todo comienza mirando hacia arriba. El volcán Copahue aparece imponente sobre el paisaje y, mientras Caviahue empieza un nuevo día, María René Garrafa y su familia ya están junto a los caballos. Los revisan, los alimentan, los cepillan. Antes de pensar en turistas, senderos o cabalgatas, están ellos.

Ese ritual cotidiano resume buena parte de la esencia de un emprendimiento familiar que recién comienza a dar sus primeros pasos dentro de la actividad turística de Caviahue y que detrás tiene mucho más que una propuesta recreativa. Hay una historia familiar, años de esfuerzo y aprendizaje y, fundamentalmente, una relación con los caballos que atraviesa generaciones.

María René tiene 40 años y su historia con Caviahue comenzó cuando tenía ocho. Desde hace dos décadas vive de manera permanente en la localidad, aunque reconoce que encontrar aquello que realmente la conectara con el lugar llevó tiempo. “Durante mucho tiempo me costó encontrar mi lugar, sentir que realmente pertenecía y descubrir qué era lo que me hacía feliz en este lugar tan hermoso”, recordó.

La respuesta, finalmente, estaba mucho más cerca de lo que imaginaba: en La Vega, en los caballos y en una historia que había comenzado años atrás con su padre.

Volver al lugar donde empezó todo

“La Vega, lugar de caballos” está ubicada en la entrada de Caviahue y pertenece a su familia desde hace muchos años. Allí, cuando era joven, el padre de María René realizaba cabalgatas. Con el paso del tiempo dejó la actividad y también se fue alejando del lugar. Hasta que un día le propuso a su hija regresar. Por entonces, María René ya era mamá de Paz, Maxi y Trini. Los tres chicos habían desarrollado una conexión muy particular con el campo y sentían una profunda admiración por su abuelo, por su trabajo y por aquella vida ligada a los animales.

Entonces volvieron los caballos a La Vega. No hubo un plan de negocios ni la idea inmediata de crear un servicio turístico. La intención era mucho más sencilla: que los chicos pudieran disfrutar de ese espacio y de los animales, y recuperar parte de una historia que pertenecía a la familia.

“Al principio no pensamos en un emprendimiento turístico. Queríamos que nuestros hijos pudieran disfrutar del lugar, de los caballos y de esa vida que tanto admiraban”, contó.

Así transcurrieron seis o siete años. Hasta que, hace poco más de un año, comenzó a tomar forma otra posibilidad: recuperar aquellas cabalgatas que alguna vez había realizado su padre, pero hacerlo desde una mirada propia.

Hoy María René, su pareja Marcos y sus hijos son parte de un proyecto que se encuentra dando sus primeros pasos y que logró avanzar en su formalización como prestador habilitado por el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia.

Mucho más que subir a un caballo

En La Vega la experiencia no comienza cuando el visitante pone un pie en el estribo. Empieza antes. Acercarse al caballo, observarlo, alimentarlo, cepillarlo y conocer algunos aspectos de su comportamiento forman parte de la propuesta. La intención de la familia es que quien llegue comprenda que detrás de cada paseo existe un animal que necesita cuidados, respeto y atención.

“No queremos que el caballo sea visto solamente como un medio para recorrer un sendero. Queremos enseñar a conocerlo, respetarlo y entenderlo”, explicó María René. Por eso, hay una premisa que la familia coloca por encima de cualquier otra: primero está el bienestar de los caballos y después la actividad turística.

La propuesta busca combinar ese acercamiento con el disfrute del paisaje de Caviahue, el paseo y hasta una merienda casera. La idea es que la experiencia no termine simplemente con el regreso al punto de partida. “Queremos que se lleve una experiencia, pero también un sentimiento”, resumió.

Los caballos que también cuidaron a la familia

Hay una razón todavía más profunda detrás de esa forma de entender la actividad. Durante la pandemia, La Vega se convirtió en refugio para la familia Garrafa. En momentos personales complejos, estar en el campo y compartir los días con los caballos tuvo un significado especial.

“En nuestra familia atravesamos situaciones en las que el vínculo con los caballos realmente nos salvó. Nos dieron alegría, compañía, energía y, de alguna manera, nos devolvieron vida”, expresó.

Esa experiencia terminó de darle sentido al proyecto. Si estar cerca de esos animales había sido tan importante para ellos, ¿por qué no compartir parte de esa vivencia con quienes llegan a Caviahue?

Así, lo que comenzó como el regreso de una familia a un lugar querido fue encontrando lentamente una nueva forma. Ya no se trataba de montar y contemplar el paisaje, sino de generar un encuentro entre personas, animales y naturaleza.

Una mañana diferente cada día

El escenario hace el resto. Caviahue está rodeado de volcanes, montañas, cascadas, senderos y el lago, en un territorio donde las condiciones climáticas pueden modificar los planes en cuestión de horas.

Entre todos esos paisajes, María René elige uno que todavía consigue emocionarla: la mañana en La Vega. “Llegar, ver el volcán imponente, todos los días es un paisaje nuevo”, describió.

Después comienza la rutina: revisar los caballos, darles de comer, cepillarlos y prepararse para una nueva jornada.

Empezar de a poco y soñar en grande

María René reconoce que el desafío fue animarse sin saber exactamente hasta dónde podía llegar la idea. La apuesta inicial no fue económica: fueron horas de trabajo, dedicación, aprendizaje y esfuerzo familiar. La habilitación y el proceso de formalización también forman parte de ese crecimiento.

Para un pequeño prestador, explicó, contar con acompañamiento y reglas claras permite avanzar con mayor seguridad, cumplir requisitos y trabajar para ofrecer una experiencia de calidad tanto a los visitantes como para los propios animales.

Los sueños acompañan ese proceso. Quieren ampliar el espacio, mejorar los accesos y construir una caballeriza, un deseo que especialmente repiten sus hijos.

Pero existe otro proyecto, menos material y quizá mucho más importante: que esta historia pueda continuar. “Nuestro sueño más grande es poder estar toda la vida vinculados a esta actividad. Queremos seguir aprendiendo, seguir mejorando y poder mostrarle a la gente todo lo que significa estar cerca de un caballo”, señaló María René. Y espera que Paz, Maxi y Trini continúen formando parte de ese camino.

De algún modo, allí se completa un círculo: el abuelo que años atrás realizaba cabalgatas en La Vega; una hija que regresó al lugar buscando su propio camino; y tres nietos que volvieron a llenar el campo de caballos. Hoy esa historia familiar comienza a abrirse a quienes visitan Caviahue.

Cómo contactarse con La Vega

Quienes deseen conocer más sobre la propuesta, consultar por las cabalgatas y descubrir las experiencias que ofrece la familia en este rincón de Caviahue pueden comunicarse a través de Instagram, en @la_vega_caviahue. Allí se puede encontrar información sobre las actividades, los caballos y las alternativas para disfrutar del paisaje y la naturaleza de Caviahue desde una experiencia familiar basada en el respeto y el cuidado de los animales.

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