Huerteros de la Confluencia llevaron su producción a la Isla 132
La Isla 132 de Neuquén recibió este sábado a 34 emprendimientos vinculados a 12 huertas de Neuquén, Plottier, Senillosa y Centenario, con la participación de más de 80 huerteras y huerteros de la región de la Confluencia. El espacio, promovido por el Programa de Desarrollo Agroalimentario (PRODA) de la subsecretaría de Producción de la provincia, consolida la producción y comercialización de plantines, entre otros productos, además multiplica saberes y hace crecer las huertas neuquinas.
Un aspecto destacado de esta edición es que el 75 % de los emprendimientos se desarrolla bajo modalidades de gestión y organización comunitaria. En este sentido, nueve de las doce huertas participantes impulsan proyectos colectivos que promueven la producción local de alimentos, el trabajo compartido y el fortalecimiento de los vínculos sociales y organizativos en torno a la producción.
La feria ofreció una amplia variedad de plantines de primavera-verano, plantas florales y aromáticas, además de producciones y elaboraciones de las huertas, como flores comestibles, hierbas deshidratadas, semillas, fitopreparados, cremas y ungüentos, entre otras. Vecinos y vecinas se acercaron a elegir sus plantines, conocer las propuestas productivas y recibir recomendaciones para iniciar o fortalecer sus huertas.
Las ferias: comercialización, organización y trabajo comunitario
Las ferias constituyen una instancia importante dentro del acompañamiento que realiza PRODA a las experiencias de agricultura urbana. Además de generar oportunidades de comercialización que fortalecen las economías familiares, estos encuentros permiten visibilizar el trabajo de las huertas, compartir conocimientos y fortalecer las capacidades organizativas de las comunidades y grupos que participan de las huertas.
En ese sentido, el director del PRODA, Aldo González, destacó el valor de estos espacios para consolidar las experiencias productivas y comunitarias: “Las ferias son sumamente importantes en los procesos productivos, además de una oportunidad para vender lo que se produce, son espacios donde las huerteras se organizan, intercambian experiencias, aprenden unas de otras y fortalecen sus proyectos. Todo el trabajo que hay detrás, desde planificar la producción hasta acordar precios y pensar cómo comercializar y comunicar, forma parte de un proceso que permite crecer tanto en lo productivo como en lo colectivo, y son los procesos que desde las distintas áreas técnicas del programa acompañamos para desarrollar e instalar capacidades socio organizativas y productivas en las comunidades huerteras”.
La experiencia de la feria también se refleja en las voces huerteras, donde la comercialización se enriquece con el intercambio de saberes, el encuentro y la construcción de vínculos, aquí algunos relatos de la experiencia del sábado en la feria:
Una de las huerteras participantes, que se incorporó al PRODA en octubre de 2025, y que esta fue su primera experiencia en la feria pudo compartir: “Estoy muy contenta. Fue una experiencia hermosa, compartiendo con un lindo grupo de compañeras, trabajando en conjunto y aprendiendo cada día algo nuevo. Más allá de las ventas, me voy feliz por haber podido compartir con la gente y agradecida al PRODA por esta posibilidad de cultivar mis propias verduras y seguir aprendiendo”.
Otra emprendedora, que volvió a formar parte de las ferias después de algunos años, destacó el valor de reencontrarse con otras huerteras: “Me llenó el corazón volver a compartir con las compañeras, los abrazos, las risas, las experiencias y los aprendizajes. Se disfruta mucho el trabajo en equipo y la predisposición de todas. Siempre queda poco tiempo para sentarse a charlar y compartir”.
Desde la huerta Las Calandrias, de SOSUNC, las participantes llevaron una gran diversidad de temporada, entre ellas lechuga, radicheta, acelga, shiso, tomates, zapallito de tronco, distintas variedades de zapallo, manzanilla, cilantro y la estrella de la feria, el topinambur.
“Nos gusta que llegue la época de cosecha y poder comer lo propio. Estos encuentros son geniales porque permiten ampliar lo colectivo de lo que se produce y reconocer que podemos alimentarnos de lo que nos da la tierra. Compartir este espacio junto a otras huertas, cerca del río, también es una manera de encontrarnos con la naturaleza y fortalecer la unidad”, compartieron las huerteras.
La feria también dio lugar a experiencias que vinculan la producción de plantas con la transmisión de conocimientos. Desde la huerta Nehuenquén, dos huerteras jubiladas de la docencia, que llevan adelante el emprendimiento “Multiplicar para compartir”, destacaron el disfrute de producir plantas y acompañar a quienes se acercan a buscarlas: “Nos encanta hacer plantas, multiplicarlas y que la gente se las lleve. También disfrutamos de enseñarles cómo cuidarlas y dónde ubicarlas. Este año tuvimos mucho éxito con los plantines de manzanilla: nos los sacaron de las manos”, contaron.
Y agregaron: “Trabajamos mucho para lograrlo. Lo económico es importante, por supuesto, pero también nos gratifica poder seguir ejerciendo la docencia de otra manera, compartiendo lo que sabemos y disfrutamos hacer”.
La Feria de la Agricultura Urbana forma parte de las acciones del PRODA y la subsecretaría de Producción provincial, orientadas a promover la producción agroalimentaria local, la agricultura urbana, la agroecología y la soberanía alimentaria. A través del acompañamiento técnico y el fortalecimiento de las experiencias productivas, el programa impulsa espacios de intercambio y comercialización que contribuyen a sostener y multiplicar las huertas en el territorio provincial.
La participación de 34 emprendimientos y la presencia de huerteras de distintas localidades reflejan el alcance de una propuesta que articula producción, organización comunitaria y economía social, y que logra en el encuentro entre las huertas una oportunidad para seguir creciendo y multiplicando experiencias productivas agroalimentarias.