2026-10-28

El tesoro espinado del mar prehistórico: Amonites con espinas de hasta 12cm

Mientras los dinosaurios dominaban los territorios de la tierra, en los mares que cubrían parte del actual territorio neuquino otros animales protagonizaban su propia historia evolutiva. Entre ellos estaban los amonites, moluscos cefalópodos que habitaron los océanos durante millones de años. Hoy, una colección resguardada en el Museo Olsacher permite conocer un género fósil recientemente dado a conocer: Quintucoceras, cuyos ejemplares constituyen un nuevo capítulo en el conocimiento de la vida marina prehistórica de la provincia.

El atributo más sorprendente de esta colección se encuentra en uno de sus ejemplares: Quintucoceras macrospinatum, un amonite que puede superar los 50 centímetros de diámetro y que presenta en su caparazón largas y gruesas estructuras semejantes a espinas, de hasta 12 centímetros de longitud. Su aspecto singular lo convierte en una pieza excepcional para comprender la diversidad de formas que desarrollaron estos animales. El nombre de la especie hace referencia precisamente a ese rasgo: macrospinatum significa “espinas grandes”, mientras que Quintucoceras remite a Puerta Quintuco y a la Formación Quintuco, de donde proceden estos fósiles.

El estudio de numerosos ejemplares recolectados en distintos niveles estratigráficos permitió establecer y reasignar cinco especies de Quintucoceras, lo que contribuye a reconstruir el linaje evolutivo de este grupo de amonites. Los ejemplares corresponden a animales que vivieron hace aproximadamente entre 137 y 135 millones de años, durante una etapa en la que el antiguo mar que ingresaba desde el océano Pacífico cubría sectores de la actual provincia del Neuquén. Sus restos se vinculan con las formaciones Vaca Muerta y Quintuco, en el contexto de la somerización paulatina de ese mar.

Lejos de ser organismos pasivos, los amonites habrían tenido hábitos carnívoros. Su alimentación habría incluido crustáceos, bivalvos, peces e incluso otros cefalópodos. A su vez, formaban parte de la cadena alimentaria de grandes reptiles marinos que habitaban aquellas aguas, entre ellos los ictiosaurios y los pliosaurios. Así, estos fósiles permiten acercarse no solo a la apariencia de animales desaparecidos, sino también a las relaciones ecológicas que sostenían la vida en aquel mar prehistórico.

La historia del descubrimiento comenzó a fines de 2015, durante tareas de relevamiento y mapeo geológico realizadas por personal del Museo Olsacher y del Servicio Geológico Provincial, dependientes de la Dirección General Técnica de la Dirección Provincial de Minería. En medio de esos trabajos de campo, los equipos encontraron inesperadamente los amonites. Su tamaño y las llamativas espinas que ornamentaban sus caparazones permitieron advertir casi de inmediato que se encontraban ante un hallazgo nuevo y excepcional.

Las tareas de relevamiento geológico forman parte de las actividades permanentes que se desarrollan en el territorio provincial en el marco de la Ley Provincial de Cartas Geológicas N.º 1986. Este trabajo comprende tanto el registro actualizado de los recursos naturales minerales y energéticos y su correspondiente cartografía como la identificación de sitios de relevancia paleontológica, espeleológica e histórica. En estas acciones se mantiene, además, un vínculo constante con la Dirección de Patrimonio Cultural de la provincia.

Tras evaluar en el terreno el estado de preservación de los ejemplares, los especialistas resolvieron organizar una campaña específica para extraerlos. La tarea requería técnicas similares a las utilizadas para recuperar huesos de dinosaurios, ya que una extracción inadecuada podía destruir innecesariamente los fósiles. A comienzos de 2016 se concretaron los trabajos de recuperación y, posteriormente, los ejemplares fueron trasladados a los laboratorios del Museo Olsacher, donde se realizaron las tareas de limpieza y preparación para su estudio y conservación.

El género Quintucoceras fue presentado oficialmente a la comunidad científica en marzo de 2026. Ahora, el Museo Olsacher da a conocer públicamente esta colección, que constituye una oportunidad para acercarse a un patrimonio paleontológico de características singulares y conocer una parte de la historia natural de Neuquén que transcurrió bajo las aguas. Algunos de los ejemplares ya se encuentran expuestos en las salas del museo, donde sus dimensiones y sus espinas permiten dimensionar la extraordinaria diversidad de formas que habitó los mares prehistóricos de la región.

Más Información

Web: www.museoolsacherzapala.blogspot.com

Horarios de Visita: L a V de 9 a 19:30 h

Correo electrónico: mozapala@yahoo.com.ar

Tel: +54 (02942)422928

Ubicación: Ejercito Argentino y Etcheluz - Ciudad de Zapala

 

 

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