El país de la muzzarella: la historia de la pizza que Argentina hizo propia
En el Día Internacional de la Pizza, un recorrido por el origen de una comida que cruzó océanos, cambió de forma en cada puerto y terminó encontrando en Argentina una identidad inconfundible.
La pizza nació lejos del glamour gastronómico. Antes de las fermentaciones largas, de las harinas orgánicas y de las listas de espera para conseguir mesa, fue una comida callejera. Algo rápido, barato y contundente que se vendía en las calles de Nápoles para resolver el hambre cotidiana.
En el siglo XVIII ya existían preparaciones parecidas: masas planas horneadas con grasa, ajo o hierbas. El tomate apareció después, cuando dejó de ser mirado con desconfianza en Europa. Y el queso terminó de completar una fórmula sencilla que, con el tiempo, se volvió universal.
La historia más repetida habla de la pizza Margherita. En 1889, el pizzaiolo Raffaele Esposito habría preparado una pizza con tomate, mozzarella y albahaca para homenajear a la reina Margarita de Saboya. Los colores coincidían con la bandera italiana y el relato sobrevivió más de un siglo porque funciona casi como una escena fundacional. Sea exacto o no, ayudó a convertir a la pizza en un emblema italiano. Después vino la expansión.
Leé la nota completa en Gurmeteando.Info
Neuquén al Instante
10.9ºc