miércoles 9 de septiembre de 2026

Entre montañas y carretas: la historia de María Auxiliadora de Chos Malal

Con más de un siglo de historia, la Parroquia María Auxiliadora es uno de los testimonios vivos de la presencia salesiana en el norte de Neuquén. Su origen está ligado al esfuerzo de los primeros pobladores y a una historia de fe, trabajo y solidaridad que hoy forma parte del Camino de la Fe neuquino.

Entre montañas y carretas: la historia de María Auxiliadora de Chos Malal
miércoles 09 de septiembre de 2026

En Chos Malal, frente a la plaza San Martín, una construcción guarda entre sus paredes parte de la historia del norte neuquino. Es la Parroquia María Auxiliadora, un templo cuya historia comenzó a fines del siglo XIX y que, con el paso del tiempo, se convirtió en un punto de referencia espiritual y comunitario para generaciones de habitantes.

Su historia está estrechamente vinculada con la llegada de los misioneros salesianos a la región y con aquellos primeros pobladores que, en medio de un territorio todavía en formación, encontraron en la fe un espacio de encuentro y acompañamiento.

La primera capilla fue construida con adobe y madera de roble proveniente de las Lagunas de Epulauquen. El traslado de ese material constituye, por sí solo, una de las historias que permiten dimensionar el esfuerzo de aquellos pioneros, ya que la madera llegó a Chos Malal en 18 carretas tiradas por bueyes.

No fue una obra realizada por unos pocos. En su construcción participaron los vecinos de la comunidad, junto con los padres salesianos Domingo Milanesio Bartolomé Panaro, quienes dejaron una profunda huella en la vida espiritual y social de la región.

La capilla fue inaugurada el 8 de diciembre de 1888, en coincidencia con la celebración de la Inmaculada Concepción. Su padrino fue el entonces gobernador del territorio neuquino, Manuel Olascoaga, una figura fundamental en los primeros años de la organización institucional de Neuquén.

Una historia que se fue transformando

La iglesia parroquial fue construida en la manzana I, lote 3 B, con frente a la plaza San Martín. Desde entonces, acompañó el crecimiento de Chos Malal y atravesó distintas etapas de transformación.

En 1962, bajo la dirección del hermano Humberto Fontana, se realizaron importantes trabajos que incluyeron la refacción del techo y la renovación de la fachada. Con posterioridad, el edificio incorporó nuevas modificaciones y agregados destinados a responder a las necesidades de una comunidad que también fue creciendo con el paso de las décadas.

Pero más allá de sus cambios arquitectónicos, la parroquia conserva aquello que le da su verdadero valor patrimonial: la memoria de quienes hicieron posible su construcción y de las generaciones que encontraron allí un lugar para celebrar, encontrarse y sostener los lazos de la comunidad.

La huella de los salesianos

La historia de María Auxiliadora no puede separarse de la presencia de los misioneros salesianos en el norte neuquino.

En una región de grandes distancias, montañas y caminos difíciles, sacerdotes como Domingo Milanesio, Marcelo P. GardinFlorindo ZandonellaMateo Gavo’o, Bartolomé Panaro y Pedro Martinengo recorrieron distintos puntos del territorio llevando su tarea pastoral.

Milanesio, conocido por los habitantes de la región como “Patiru Domingo”, se convirtió en una figura especialmente recordada por su labor evangelizadora y su cercanía con las comunidades.

Bartolomé Panaro, por su parte, fue el primer párroco de Chos Malal. Junto con otros religiosos, formó parte de un proceso que trascendió la prédica religiosa: la construcción de capillas y el acompañamiento cotidiano contribuyeron también a fortalecer valores de solidaridad, trabajo y fraternidad entre los pobladores.

En ese contexto, la fe se fue entrelazando con la historia social de la región y con las comunidades chilenas de la Colonia Malbarco, que también fueron protagonistas de la conformación de los primeros asentamientos.

Una parada del Camino de la Fe

La Parroquia María Auxiliadora integra el Camino de la Fe neuquino, un recorrido de aproximadamente 800 kilómetros que atraviesa distintos paisajes y comunidades de la provincia, desde Ailinco hasta Villa La Angostura.

Como parte del recorrido del Camino de la Fe neuquino, Chos Malal invita a descubrir la historia, los paisajes y las tradiciones que caracterizan al norte de la provincia.

Primera capital del Neuquén, la ciudad conserva un rico patrimonio que puede conocerse a través de su casco histórico, la antigua Casa de Gobierno, el histórico Torreón y la tradicional Casa Dewey. También se puede visitar el Museo Histórico Manuel José Olascoaga, que reúne objetos de la época fundacional, fotografías, piezas arqueológicas y minerales. Otro punto emblemático es el Hito de la Mitad de la Ruta 40, que señala el centro de esta emblemática ruta nacional.

Los paisajes también son protagonistas. Desde los miradores del Cerro de la Virgen, Cerro de la Tortuga y Cerro de la Cruz se obtienen vistas panorámicas del valle y de los ríos que rodean la ciudad.

A unos 55 kilómetros se encuentra el Área Natural Protegida Tromen, donde la laguna y el imponente volcán del mismo nombre conforman un escenario ideal para disfrutar del senderismo y el montañismo.

La experiencia se completa con los sabores regionales y el enoturismo. Una visita a la Bodega Des de la Torre permite conocer sus viñedos y disfrutar de degustaciones, mientras que la gastronomía invita a probar uno de los grandes protagonistas de la cocina norteña: el tradicional chivito, preparado al asador o en empanadas.

Por su ubicación estratégica, Chos Malal es además una puerta de entrada para descubrir otros atractivos del norte neuquino, como Los Bolillos, el volcán Domuyo y sus aguas termales, Huinganco y Las Ovejas.

En el Camino de la Fe, la visita a Chos Malal permite sumar a la experiencia espiritual un recorrido por la historia, la naturaleza y la identidad cultural de una de las regiones más singulares de Neuquén.

SEGUÍ LEYENDO
Últimas noticias