La otra cara del boom neuquino: casas, créditos y desarrollo
Durante años, Neuquén convivió con una paradoja difícil de justificar: una provincia generadora de riqueza extraordinaria, impulsada por el desarrollo energético, pero con una deuda habitacional cada vez más profunda. Mientras Vaca Muerta multiplicaba regalías, inversiones y expectativas, miles de familias seguían viendo la vivienda propia como una meta lejana. A eso se sumó, durante extensas gestiones -incluida la última etapa del gobierno de Omar Gutiérrez- un esquema marcado por déficit estructural, demoras crónicas y, en no pocos casos, adjudicaciones cuestionadas por criterios poco transparentes. Esa lógica se dejó decididamente atrás, ni bien asumió Rolando Figueroa.
Hoy los dividendos que genera Vaca Muerta muestran otro destino. La estrategia del gobierno de incrementar la actividad a partir de incentivos, promociones impositivas y reglas orientadas a consolidar el crecimiento productivo no sólo elevó la capacidad de recaudación provincial, sino que permitió transformar esos recursos en inversión concreta. Las rutas, la infraestructura escolar, las obras de servicios y ahora una política habitacional de escala forman parte de un mismo concepto: que la renta extraordinaria de los recursos neuquinos vuelva a la comunidad en forma de desarrollo tangible.
En esa dirección se inscribe el lanzamiento de la nueva línea de créditos hipotecarios que el gobierno provincial pondrá en marcha el próximo 8 de mayo, dentro del programa Neuquén Habita. La iniciativa fue presentada por el gobernador ante intendentes y presidentes de comisiones de fomento de toda la provincia, junto con el plan de infraestructura vial diseñado para acompañar el crecimiento territorial. No es un anuncio aislado: se trata de una herramienta pensada para facilitar el acceso a la vivienda, promover nuevas construcciones, ampliar hogares existentes y movilizar la economía local mediante la obra privada y el desarrollo urbano.
La diferencia central respecto de otros tiempos está en el método. La Provincia firmó convenios con municipios para descentralizar y agilizar trámites vinculados a estos créditos, incorporando a los gobiernos locales como actores clave en el acompañamiento a las familias. Ese esquema busca ordenar, transparentar y hacer más eficiente una política pública históricamente atravesada por discrecionalidades. La vivienda deja de ser un bien administrado bajo lógica política y pasa a convertirse en un objetivo de planificación, financiamiento y ejecución coordinada.
Los hechos empiezan a acompañar ese cambio. Esta semana, Figueroa y el intendente de Cutral Co, Ramón Rioseco, firmaron un convenio de cofinanciamiento para construir 150 viviendas mediante la articulación entre la Agencia de Desarrollo Urbano Sustentable y el municipio. La Provincia aportará el 60 por ciento de los fondos y la comuna el 40 restante. El esquema no sólo permite acelerar respuestas concretas, sino que además compromete a cada jurisdicción en la ejecución de soluciones, consolidando un modelo de corresponsabilidad que multiplica capacidad de acción.
En la capital provincial también hay señales contundentes. A través del plan Neuquén Habita, la Provincia financiará un desarrollo habitacional en la Meseta que demandará 24.065 millones de pesos para construir 249 viviendas. El convenio firmado entre la ADUS y la Cooperativa Mercantiles de Neuquén Capital se integra a una meta ambiciosa: generar 20 mil soluciones habitacionales en 44 localidades entre viviendas y lotes con servicios. Son cifras que empiezan a mostrar una escala inédita para una política pública que durante demasiado tiempo quedó rezagada frente al crecimiento demográfico y la presión de la demanda.
Neuquén empieza así a saldar una vieja deuda consigo misma. El cambio no consiste únicamente en construir más casas, sino en modificar de raíz la lógica de administración de los recursos. Cuando la riqueza de Vaca Muerta se traduce en rutas, créditos hipotecarios, desarrollos urbanos y planes concretos para miles de familias, deja de ser una promesa abstracta para convertirse en bienestar real. Ese es, probablemente, uno de los cambios más profundos que empieza a exhibir la provincia: que la abundancia energética comience, finalmente, a convertirse en hogares.