sábado 28 de febrero de 2026

Hoy: Modo Lago

El sibarita nos cuenta que va a hacer este fin de semana largo y caluroso. Pasen y mójense.

Hoy: Modo Lago
sábado 16 de noviembre de 2024

¡Hola! ¿Qué tal? Aquí de nuevo el Sibarita. No le voy a explicar quién soy porque ya me debería conocer de la nota anterior, y si no es así, aquí le dejó el link https://www.neuquenalinstante.com.ar/noticias/2024/11/09/111526--chachingo-or-not-chachingo-

Esta vez no voy a contar lo que hice, sino lo que voy a hacer. Se viene el calor, un fin de semana largo y decidí darme un paseo por los lagos de la zona. A ver…No es que no salí de roteiyon por la noche neuquina, sino que quería hablar de otras cosas de esta bendita y pujante ciudad – si se quiere zona y agregamos la chacra de Neuquén. Ya saben a qué me refiero. Y si no lo saben crucen el puente y se enteran.

Bueno, el ir al lago, va más allá de ir al lago. Paso a fundamentar. Es un cambio de ánimo. Es como usar bermudas para los que somos noventosos. Vieron que cuando uno usa bermuda le cambia el ánimo. Te sentís arriba del skate. “¡Sos vos!” exclama un amigo. En realidad sos la decrepita copia de lo que eras, con más panza y menos pelo; pero sí, con un poco de optimismo, ¡sos vos!

Entonces, ir al lago es eso. Es cambiar el humor. Los que van al lago lo saben. Pasando Centenario, o el Parque Industrial cuando vas para el otro lado, ya estás en modo lago. No importa lo que sucedió antes, ni lo que va a suceder cuando vuelvas. Vas a ir al lago. Lo demás son detalles. En el lago los problemas se suspenden.

Secuencia. En el auto, buena música. Escuchando una linda radio. FM Nova. 101.3. Es de San Martín de los Andes. Ahora tiene una repetidora en Neuquén. La empecé a escuchar por casualidad. Chill. Posta. No es canje. Real que no es canje. Bueno. Con esa musiquita y unos matiela, no se puede pedir más nada. Igual los sibaritas tomamos café. Sin azúcar. Negro. Al pecho.

Bueno, volvamos al tema del lago. En Neuquén son tres. Y si contamos el que hay cruzando el puente - como anexo entretenimiento – son cuatro. El problema con el Pellegrini, es que antes tenía piojos de patos, ahora no tiene más, pero sigue lleno de Cipoleños. ¡No! ¡Mentira! Los queremos. Los queremos como se quiere un hermano no reconocido.

Itinerario

Día uno.

El sábado voy a ir al Chocón. ¡Qué lindo el Chocón! ¿Usted sabe que en realidad se llama Ramos Mexia? ¿Y sabía que es más grande que el Nahuel Huapi? ¡Tome! Todos los días se aprende algo nuevo. Lo que pasa con el Chocón es que, con todas las playas que tiene, representa como cinco lagos diferentes. Pero vamos por parte, Sibarita, no se me adelante. Uno va en el auto – o camioneta si es petroca – y va por entre la aridez de los campos, y sin embargo, un poco antes de llegar, en la última subida de la ruta 22, una subida con media curva a la derecha, aparece. Sí. Así. Llegas arriba y de golpe aparece. Aparece como un resplandor. Esa vista. Enorme. Celeste y enorme. O azul según cómo esté el cielo. Es hermoso cuando uno llega a la cima de esa subida y aparece el Chocón. Ahí es modo sublime. Modo épico.

En el Chocón se puede ir a Arenas Blancas. Queda un poco lejos pero es linda playa. Del otro lado de la represa. Es más bien para ir a pasar el fin de semana. En otras épocas era de entrada libre y se practicaban deportes acuáticos. Se pasaba por la entrada de un campo y allí había un puesto que vendía las mejores tortas fritas de esta galaxia. Sobre todo si se te reventaba una rueda en ese tortuoso y dañino camino, y tenías que esperar el auxilio.

También está la villa. Aunque a mí me gusta un poco más allá. Pasando la villa hay una picada que queda entre el puesto del Tío Mauro y Chocón Medio. Te lleva a una playa hermosa y muy solitaria. Ideal para ir a pasar el día en pareja o con amigos. No sé si en familia porque es medio difícil llegar, hay que ir en camioneta 4x4.

Pero el Chocón no termina ahí. La mejor playa, para mí – aclaro, la mejor playa que se puede ir por tierra - , y que es a la que voy a ir el sábado, es la playa de Picún Leufú. Queda pasando la ciudad. Apenas pasando. Yendo, a mano izquierda de la ruta, hay una callecita de tierra. Larga, es cierto, pero pintoresca, verde fuerte y envolvente, y cuando termina llegas a la playa más linda de la zona. La arena es la más blanca. Solitaria. Y enorme. Parece Necochea – por lo ancha, digo. Para mí, una de las mejores. Por demás la mejor.

Y la comida no podía faltar. A la vuelta, ya que me voy a meter al agua y se me va a despertar el bagre, antes de llegar a la villa voy a parar en T-Rex y clavarme una buena burga. Volviendo por la ruta, a mano derecha. Está a la vista. Recomendable. Y si sos de los que suben todo a las redes, te podes pedir una pizza con la forma de la pata de un dinosaurio. Le sacas una foto y quedas como el rey momo del año. Suerte con eso. Las pizzas no las probe, pero tienen buena pinta.

Día dos.

Domingo por la mañana, arranco para Mari Menuco. Voy a ir al Yacht. A los dandis como yo nos gustan más los veleros que las lanchas. Y el Yacht es un club de vela. Me voy a poner mis bermudas blancas, mi camisa de lino, alpargatas de yute, un lindo panamá y a navegar. El Mari Menuco es más lindo embarcado. Hay algunas playas que se pueden llegar en auto, pero lo mejor se ve de arriba de un barco. A la vuelta, en una mesa del bar me tomaré un rico vermut. El bar es una construcción estratégicamente ubicada. Está de espaldas al Oeste. No le da el viento y tiene vista al lago. A la noche un asadito con un rico Malbec. Me voy a llevar un “Gran Pulenta”. Ya dije que no voy a explicar de vinos, el que no entienda no debe leer estas notas. Me quedó a dormir allí. Aviso. No me esperen.

Día tres.

Lunes feriado, vamos a Barreales. Se llega en auto. La playa más  popular queda cruzando el Yacht. De arena, más arcillosa pero linda también. A veces se forma una hermosa laguna y el agua es calentita. Y si te gusta el kitesurf o el windsurf, este es el lugar. Para los entendidos está Barreales 2, un poquito más al norte y más difícil de llegar, pero si la popular está llena, ahí estás más tranquilo. Ahora bien, el mejor lugar de Barreales queda a unos diez minutos de la ruta por la misma picada que entras al Yacht. Hay un punto del camino en que se juntan Barreales y Mari Menuco, tenes uno a cada lado. Hermosa vista.  A la derecha entras a una bahía de Barreales, muy parecida a la popular, pero más solitaria. El Secret Point. Allí iremos.

A la vuelta voy a parar  en Centenario, en el Carrito que está en la rotonda de la YPF. Ya probé todos los sándwiches: pollo, vaca y cerdo. ¡Van todos! Si está lindo comeré ahí y y sino, en un pintoresco paquete, me lo llevó a mi dpto y lo como mientras miró Gánster Americano con Denzel Washington. Dos horas de puro hampa y acción. Después enciendo el ventilador y me voy a dormir pensando el tema para la nota del próximo finde.

[email protected]

 

SEGUÍ LEYENDO
Últimas noticias