Sabores de altura en la Quebrada de Humahuaca
Tilcara, Purmamarca y Humahuaca invitan a recorrer no sólo paisajes milenarios, sino una cocina viva, ancestral y contemporánea que seduce con locro, tamales, quesillos y vinos de altura. Comer en la Quebrada es saborear el alma de Jujuy.
En la Quebrada de Humahuaca, el aire se vuelve más fino y el silencio tiene una textura propia. Pero hay algo que late con intensidad terrenal: su gastronomía. Comer allí es un ritual que mezcla historia, paisaje y fuego lento. Este corredor jujeño ofrece una experiencia culinaria única.
Sabores con raíz, entre colores y aromas
El maíz en todas sus formas, la papa andina, la quinoa, la llama, el quesillo de cabra y los ajíes aromáticos conforman el corazón de esta cocina. Cada pueblo, cada mercado, cada chola que amasa empanadas con manos sabias, cuenta una parte de la historia.
En Tilcara, por ejemplo, conviven restaurantes que reinterpretan recetas precolombinas con locales que sirven humita en chala y tamales como los de la abuela. El vino de altura, que madura en terrazas heroicas sobre los 2.500 metros, acompaña cada plato con personalidad.
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