Neuquén promueve la educación ambiental a través del programa PRODA
En el Hospital de Senillosa, el PRODA y la subsecretaría de Cambio Climático realizaron una jornada de capacitación, como parte de las actividades por el Día Mundial de la Educación Ambiental. Profesionales y usuarios coincidieron en el valor de estos espacios para la integración social y el bienestar integral.
Con motivo del Día Mundial de la Educación Ambiental, se desarrolló una jornada de formación sobre compostaje y huerta en el Hospital Adolfo del Valle de Senillosa. La actividad, impulsada por el Gobierno de la Provincia del Neuquén a través del programa PRODA y la subsecretaría de Cambio Climático, buscó visibilizar cómo la producción de alimentos se relaciona con la salud y la participación ciudadana.
Con foco en la Educación Ambiental, como una herramienta de formación ciudadana, de cuidado colectivo y de fortalecimiento comunitario, la secretaría de Ambiente y Recursos Naturales, a través de la subsecretaría de Cambio Climático y de la dirección general de Educación Ambiental y Participación Ciudadana, impulsan acciones orientadas a formar capacidades, construir participación y sostener agendas locales con enfoque de derechos.
Durante el encuentro, se destacó que la educación ambiental trasciende los contenidos teóricos para convertirse en una herramienta de transformación social. El director general de Educación Ambiental, Carlos Matzkin, señaló al respecto: "La educación ambiental implica la revisión y resignificación de nuestro vínculo con la naturaleza; en este sentido, las huertas no solo son un instrumento pedagógico y didáctico, sino que también suponen espacios y tiempos comprometidos con la existencia y la vida".
Por su parte, la ingeniera agrónoma María Eugenia Granada, coordinadora del PRODA, subrayó la potencia de este enfoque integral que une la dimensión educativa con la social, evitando que la huerta sea solo un espacio de cultivo. En esa misma línea, Aurora, integrante del equipo técnico, explicó que el aprendizaje es progresivo: abarca desde la planificación y el cuidado cotidiano hasta la cosecha, consolidando saberes comunitarios.
El impacto en la salud fue otro eje central. Jessica, licenciada en Acompañamiento Terapéutico del hospital, valoró la adaptación de la infraestructura -como los bancales en altura- que permiten la inclusión de personas con movilidad reducida y funcionan como espacios terapéuticos. Finalmente, Miriam Narváez, usuaria de la huerta, rescató el componente humano de la experiencia, destacando el valor de "hacer con otros" y la capacidad de organización colectiva que genera el trabajo en la tierra.
La dirección general de Educación Ambiental y Participación Ciudadana despliega una estrategia que combina:
• Redes y comunidad: fortalecimiento de espacios de participación como REDEPA, para conectar iniciativas, instituciones y ciudadanía con objetivos comunes.
• Talleres y actividades educativas: propuestas abiertas y situadas, orientadas a escuelas, organizaciones, comunidades y espacios públicos, con herramientas aplicables.
• Formación al personal estatal: implementación de la Ley Yolanda, con más de mil agentes del Estado capacitados, consolidando que el enfoque ambiental atraviese la gestión pública y no dependa de voluntades individuales.
Estos tres planos —redes, territorio y Estado— son el piso mínimo para hablar de educación ambiental integral: sin capacidades institucionales y sin participación, no hay transformación sostenible.
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