lunes 7 de septiembre de 2026

DÍA DEL ENÓLOGO

Del viñedo a la copa, el arte de hacer vino en Neuquén

El enólogo Nicolás Navío recorre el oficio que une el trabajo del viñedo con la elaboración del vino y destaca el crecimiento de la vitivinicultura neuquina, una actividad que sigue ampliando sus fronteras en la Patagonia.

Del viñedo a la copa, el arte de hacer vino en Neuquén
lunes 07 de septiembre de 2026

“El vino es felicidad”, afirma Nicolás Navío y en esa definición encuentra buena parte del sentido de su profesión. Para el enólogo de las bodegas Patritti y Familia Aicardi, celebrar el Día del Enólogo es también celebrar la posibilidad de ser parte de esos momentos de disfrute que comienzan mucho antes de descorchar una botella.

Detrás de cada copa hay un proceso extenso y minucioso en el cual aparece el trabajo del enólogo, una tarea que muchas veces queda oculta para el consumidor, pero que resulta determinante para que el vino llegue a la mesa con las características buscadas. 

“Nosotros somos parte de hacer un poco de felicidad y eso es enorme”, sostiene Navío, quien destaca que el profesional tiene además la responsabilidad de que todo el trabajo realizado en el viñedo sea respetado durante la elaboración y pueda transformarse en un buen vino. 

 

Del viñedo a la botella 

Su trabajo comienza mucho antes de que la uva ingrese a la bodega. “El enólogo es responsable en todo el proceso de elaboración”, explica Navío. Eso incluye desde la elección de la uva y el momento preciso de cosecha hasta la elaboración completa y el embotellado. 

Pero la profesión también cambió en su vínculo con quienes finalmente disfrutan del producto. Ferias, degustaciones y encuentros con consumidores se transformaron en espacios donde puede mostrar su trabajo y ponerle rostro a quién está detrás de la botella. “Es importante que del otro lado se vea la cara del hacedor”, resume.

Para Navío, la enología no fue una elección casual. Su vínculo con el mundo del vino nació en Mendoza. Su padre estudió enología y su tío también se dedicó a la actividad, además de contar con sus propios viñedos. 

 

Una identidad que se construye en Neuquén 

El desarrollo de la vitivinicultura neuquina permitió que la provincia construyera una identidad propia dentro de la producción de vinos de la Patagonia. Para Navío, una de las características que atraviesa a los vinos neuquinos es la frescura y la textura. Y destaca que actualmente se producen vinos en distintas zonas de la provincia, cada una con características particulares. 

El escenario también cambió respecto de los primeros años de la actividad. “En un principio fue un lindo reto, porque no había muchos viñedos”, recuerda. Hoy existe una distribución mucho más amplia de emprendimientos vitivinícolas. “Ya es un hecho que los vinos neuquinos son protagonistas”, afirma. 

Los números también lo reflejan: Neuquén representa alrededor del 1,2 por ciento de la producción vitivinícola argentina, pero concentra aproximadamente el 75 por ciento de la producción patagónica. 

Además, el contexto climático está otorgando un nuevo protagonismo a la región. El calentamiento global lleva a distintas empresas a prestar mayor atención a regiones más frías, de mayor altura o ubicadas más al sur, un escenario que abre nuevas oportunidades para el desarrollo vitivinícola patagónico. 

 

Tradición, tecnología e innovación 

La innovación también forma parte de la evolución de la actividad. Pero para Navío, incorporar tecnología no significa abandonar las prácticas tradicionales. Por el contrario, considera que existe una tendencia a recuperar técnicas antiguas, pero utilizando herramientas tecnológicas que permiten evaluar y mejorar los resultados. 

Para el enólogo, allí está una de las claves: buena uva, una correcta elección de las vasijas y tecnología aplicada al proceso. 

Cuando se trata de elegir variedades que representan especialmente el trabajo del enólogo, Navío menciona dos: Pinot Noir y Merlot. ¿Por qué? Porque son variedades difíciles tanto de cultivar como de elaborar y precisamente por eso permiten poner en juego el conocimiento y la experiencia del profesional. “Creo que en la región tenemos grandes exponentes”, sostiene.

Para él, todo ese trabajo tiene un objetivo: que el vino sea disfrutado. Por eso, frente a quienes toman una copa sin conocer todo lo que existe detrás de ella, no propone complicar la experiencia. Todo lo contrario: “Que lo siga disfrutando de igual manera o más”, responde. Los enólogos, dice, seguirán estudiando y aplicando conocimientos para que el vino pueda ser disfrutado por todos. 

Y allí aparece nuevamente su definición inicial. “El vino es eso, disfrute sin mucho glamour ni circo, es más simple. Te gusta o no, eso es lo lindo”.

Después de tantos años, todavía encuentra motivos para sorprenderse: nuevos vinos, nuevas regiones y nuevos proyectos que amplían el mapa vitivinícola neuquino.

En el Día del Enólogo, su historia permite poner en valor una profesión que trabaja entre la tierra, la ciencia, la técnica y la sensibilidad. Una tarea que comienza mucho antes de que una botella llegue a una mesa.

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